El nuevo mapa de Son Banya: menos narcopuntos, relevo generacional y el poder concentrado en unos pocos clanes
Fuentes policiales sostienen que el poblado chabolista ha pasado de una treintena de narcopuntos a apenas siete u ocho
Varias familias habrían optado por unir intereses y trabajar conjuntamente, formando alianzas
Son Banya ya no es el mismo. El histórico poblado chabolista de Palma, considerado desde hace décadas por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad como el principal foco del narcotráfico en Baleares, ha experimentado en los últimos años una profunda transformación interna que ha cambiado por completo el reparto del poder y la estructura del negocio de la droga en su interior.
Según información policial a la que ha tenido acceso OKBALEARES, el escenario actual dista mucho del existente hace apenas una década. Donde antes convivían alrededor de una treintena de puntos de venta de droga funcionando prácticamente de manera independiente, hoy apenas permanecerían entre siete y ocho narcopuntos realmente activos y con capacidad para controlar el grueso del negocio ilícito.
Lejos de significar una desaparición del tráfico de drogas, las fuentes policiales interpretan esta evolución como una auténtica concentración empresarial del negocio ilegal. Menos puntos de venta, pero mucho más fuertes, con mayor capacidad económica, mejor organización y una coordinación que, según los investigadores, nunca antes había existido en Son Banya.
Los especialistas consultados hablan de un auténtico relevo generacional. Los viejos patriarcas que durante décadas marcaron el ritmo dentro del poblado han ido dejando paso a una nueva generación que ha sabido adaptarse a los cambios y reorganizar el funcionamiento interno de los distintos grupos familiares.
Ese cambio también ha supuesto una modificación de las relaciones entre los diferentes clanes de Son Banya. Si hace años las disputas por el territorio y el control de determinados narcopuntos eran constantes, ahora los investigadores detectan una tendencia completamente distinta: la colaboración.
Las fuentes policiales explican que varias familias habrían optado por unir intereses y trabajar conjuntamente, formando alianzas que les permiten optimizar recursos, reducir conflictos internos y consolidar una posición dominante dentro del poblado.
La consecuencia directa de esa estrategia ha sido una concentración del poder nunca vista. Donde antes existían numerosos vendedores compitiendo entre sí, ahora serían únicamente unos pocos clanes familiares los que controlarían la mayor parte de la actividad relacionada con el narcotráfico en Son Banya.
‘El Juanito’, ‘El Vito’ y ‘El Bola’
De acuerdo con las mismas fuentes policiales, uno de los grupos que actualmente tendría mayor peso dentro de la estructura del poblado sería el vinculado al hijo de La Taílla, conocido como El Juanito. Los investigadores sitúan en ese entorno a miembros del histórico clan de El Ove, aunque sostienen que el liderazgo operativo recaería actualmente en personas conocidas por los alias de El Vito y El Bola, a quienes atribuyen un papel relevante dentro de la reorganización del negocio.
Siempre según las fuentes consultadas, este grupo se habría convertido en una de las estructuras con mayor capacidad de influencia dentro de Son Banya, tanto por su implantación como por la dimensión de la actividad que desarrollarían.
En una segunda posición dentro del reparto de poder, los investigadores sitúan al conocido como clan de los Andújar, mientras que el clan del Indio ocuparía otro de los espacios más destacados dentro del actual mapa del poblado.
Junto a ellos, aunque con un peso algo menor, las mismas fuentes señalan también la presencia de otros grupos familiares que mantendrían una posición consolidada dentro del entramado criminal, entre ellos los conocidos por los alias de El Cabrero, El Nano y Chepo.
Uno de los aspectos que más llama la atención a los investigadores es el cambio de estrategia entre familias que durante años mantuvieron enfrentamientos por el control del territorio.
Las operaciones policiales desarrolladas durante las últimas décadas, unidas a numerosas detenciones, condenas e investigaciones patrimoniales, habrían provocado una evolución en la forma de operar de estos grupos, que ahora apostarían por alianzas y colaboraciones antes que por disputas abiertas.
Para los especialistas, este nuevo escenario dificulta todavía más la lucha contra el narcotráfico, ya que las estructuras resultantes serían más resistentes frente a las actuaciones policiales y tendrían una mayor capacidad para reorganizarse tras cada operación.
A pesar de la intensa presión policial, Son Banya continúa siendo uno de los principales objetivos de las unidades especializadas en la lucha contra el tráfico de drogas en Baleares.
Durante los últimos años se han sucedido registros, dispositivos de vigilancia, investigaciones patrimoniales y operaciones dirigidas a desmantelar narcopuntos. Sin embargo, según los investigadores, el poblado ha demostrado una enorme capacidad de adaptación.
La desaparición de numerosos puntos de venta de droga no ha supuesto el fin de la actividad. Al contrario, las fuentes policiales consideran que el negocio se ha concentrado en menos manos y que el control territorial está hoy mucho más definido que hace años.
Los investigadores describen la situación actual como una nueva etapa en la historia de Son Banya: un poblado donde el número de narcopuntos se habría reducido de forma considerable, pero donde el poder estaría concentrado en unas pocas estructuras familiares que, según la información policial consultada por OKBALEARES, han sabido adaptarse al relevo generacional y a una nueva forma de organizar el negocio del narcotráfico.