La Fiscalía pide 15 años de cárcel para un profesor de la UIB por dar palizas a su bebé en Palma
El docente golpeó reiteradamente al menor en la espalda y que le estiró y retorció los brazos con gran fuerza hasta que se lo fracturó

Un profesor de la Universitat de les Illes Balears (UIB) se enfrenta a una petición de 15 años de prisión por parte de la Fiscalía, acusado de haber sometido a su hijo, un bebé de apenas unas semanas de vida, a un prolongado episodio de presuntos malos tratos físicos en Palma. El caso, que ha generado una gran conmoción por la extrema vulnerabilidad de la víctima y por el perfil profesional del procesado.
Según sostiene el Ministerio Fiscal en su escrito de acusación, el docente universitario habría protagonizado una serie de agresiones contra el menor entre diciembre de 2023 y enero de 2025, periodo durante el cual, presuntamente, instauró un entorno de violencia continuada dentro del domicilio familiar. La acusación considera que el acusado actuaba cuando se encontraba a solas con el bebé, aprovechando momentos en los que la madre no estaba presente o permanecía dormida.
La Fiscalía atribuye al procesado un delito de malos tratos habituales y cuatro delitos de lesiones, dos de ellos cometidos en el ámbito familiar. Además de la pena de prisión, solicita la retirada de la patria potestad durante el tiempo que dure una eventual condena y una indemnización de 35.000 euros para la madre del menor por los daños morales y las consecuencias derivadas de los hechos investigados.
De acuerdo con la reconstrucción realizada por la acusación pública, las agresiones comenzaron cuando el niño apenas contaba con unas semanas de vida. Los investigadores sostienen que el acusado reaccionaba de forma violenta ante los episodios de llanto propios de un recién nacido. Entre las conductas descritas figuran zarandeos, golpes y manipulaciones bruscas de las extremidades del bebé.
Uno de los primeros episodios relevantes habría tenido lugar cuando el menor todavía no había cumplido un mes. Según el relato fiscal, el profesor universitario se quedó a cargo del niño y, al no conseguir calmarlo, lo sacudió violentamente. Días después se habría producido una situación similar que terminó con el bebé sangrando por la boca y la nariz, circunstancia que obligó a su ingreso hospitalario durante aproximadamente una semana.
El episodio más grave se habría producido durante la madrugada del 25 al 26 de enero de 2025. Según la Fiscalía, el acusado se encontraba al cuidado del bebé mientras la madre descansaba. El niño se despertó y comenzó a llorar debido a un episodio de tos. Fue entonces cuando, siempre según la versión de la acusación, el padre reaccionó de manera extremadamente violenta.
El escrito sostiene que golpeó reiteradamente al menor en la espalda y que le estiró y retorció los brazos con gran fuerza. La agresión habría cesado únicamente cuando el procesado escuchó un fuerte crujido y observó que uno de los brazos del bebé quedaba colgando. Tras lo sucedido, los padres trasladaron al niño al Hospital Universitario Son Espases, donde los facultativos comprobaron la gravedad de las lesiones. Los especialistas detectaron múltiples fracturas distribuidas por distintas partes del cuerpo, además de lesiones compatibles con episodios traumáticos producidos en momentos diferentes.
Los informes médicos incorporados a la causa reflejan que el bebé presentaba fracturas en ambos húmeros, una fractura en la clavícula derecha, varias costillas rotas y lesiones en otros huesos, además de hematomas, microhemorragias craneales y un hematoma subdural. Los facultativos concluyeron que las lesiones no podían explicarse por accidentes domésticos habituales y activaron de inmediato el protocolo previsto para posibles casos de maltrato a menores.
La gravedad de las heridas obligó al menor a permanecer hospitalizado y posteriormente, a seguir un proceso de rehabilitación. Aunque los médicos no han constatado secuelas permanentes en la actualidad, advierten de que resulta imposible descartar futuras consecuencias físicas o psicológicas debido a la corta edad de la víctima y al desarrollo evolutivo que aún tiene por delante.
Tras recibir la alerta del personal sanitario, la Policía Nacional abrió una investigación a través de la Unidad de Familia y Atención a la Mujer (UFAM). Los agentes procedieron inicialmente a la detención tanto del padre como de la madre del menor mientras se trataba de esclarecer el origen de las lesiones.
Sin embargo, el avance de las pesquisas permitió descartar la participación de la mujer en los hechos. La instrucción concluyó que no existían indicios suficientes para atribuirle responsabilidad alguna en las agresiones, motivo por el que la causa fue archivada para ella. El procedimiento judicial continuó únicamente contra el padre.
El caso continuará bajo examen judicial y será uno de los procedimientos más relevantes pendientes en los tribunales de Baleares por la gravedad de los hechos investigados y por las severas penas solicitadas por el Ministerio Público.