La empresa municipal de limpieza de Palma despedirá a una barrendera por abandono reiterado del trabajo
Tras una denuncia vecinal, los detectives contratados por Emaya certificaron su ausencia durante horas de la ruta asignada
Colocaba el carrito de la limpieza al lado de unos contenedores en el barrio de Es Fortí y desaparecía en un coche
La empresa de limpieza del Ayuntamiento de Palma amenaza con despidos tras detectar bajas fraudulentas


El consejo de administración de la empresa municipal de limpieza del Ayuntamiento de Palma (Emaya), que preside el concejal socialista Ramon Perpinyà, despedirá este jueves, si no hay rectificación en el último momento, a una barrendera por abandono reiterado de su puesto de trabajo, tras la denuncia recibida por un ciudadano, que fue posteriormente certificada por detectives privados contratados por la compañía.
La empleada en cuestión cuenta con varios años de antigüedad en Emaya, donde ejercía labores de peón de limpieza y estaba destinada a cubrir la ruta de barrido manual del entorno de la calle Sant Ferran en el barrio palmesano de Es Fortí. Fue denunciada por un vecino de la zona, que se puso en contacto con la empresa municipal alertando de que una trabajadora se dejaba el carro y la escoba al lado de unos contenedores y desaparecía durante horas.
Un extremo que desconocía el jefe de sector, que en teoría es el encargado de vigilar la labor de los empleados que tiene a su cargo, pero que no se puso en contacto con la barrendera para aclarar lo que estaba sucediendo, con el agravante de que la ruta que cubría la trabajadora en cuestión estaba justo al lado del local de Emaya.
La dirección de empresa municipal optó por encargar las labores de seguimiento de la empleada a una agencia de detectives, que a lo largo de tres semanas constataron la veracidad de los hechos denunciados. Al parecer, la trabajadora municipal, nada más salir del local de la empresa en el barrio en el que estaba destinada, se desplazaba con un coche, colocaba un parasol en los cristales del vehículo y dejaba su puesto de trabajo abandonado, según los informes de seguimiento realizados por los detectives contratados por el edil Perpinyà.
No era un caso esporádico, ni un hecho aislado, sino un comportamiento habitual durante varias horas al día en horario laboral durante las jornadas en la que fue seguida, lo que motivó primero la apertura de un expediente disciplinario que ahora ha concluido, y resuelto la empresa con el despido de la empleada. Ahora será el consejo de administración el que proceda a adoptar la medida disciplinaria.