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SUCESOS

Dos jóvenes argelinos se lían a puñetazos tras discutir por el botín de un robo en pleno centro de Palma

Los implicados se liaron a golpes al inicio de la céntrica calle Manacor, muy cerca de las Avenidas

La calle Manacor de Palma, una zona que habitualmente se encuentra en el foco de la atención mediática debido a los recurrentes problemas de inseguridad callejera, volvió a ser el escenario de una nueva pelea con aroma a robo. Los protagonistas son dos jóvenes argelinos que se emprendieron a puñetazos tras discutir por el botín de un robo que habían perpetrado ese mismo día.

Los hechos se desencadenaron alrededor de las 20:00 horas del pasado sábado 27 de junio. El escenario del conflicto fueron los jardines ubicados al inicio de la citada calle Manacor, en un punto muy próximo a las Avenidas de la capital balear.

En ese lugar, ambos varones, identificados como miembros de una banda de ladrones, comenzaron a mantener una disputa verbal de extrema gravedad. El motivo del desencuentro no era otro que la distribución de los enseres guardados en el interior de un bolso que la pareja de delincuentes había logrado sustraer unas horas antes de la trifulca.

Con el transcurso de los minutos, la tensión entre los implicados fue aumentando de forma considerable. El motivo principal de la escalada de violencia se debió a que uno de los jóvenes pretendía quedarse con una cantidad de objetos mayor de la que legítimamente, dentro de su pacto criminal, le correspondía.

Ante la falta de acuerdo, la confrontación verbal derivó en una agresión física mutua, propinándose numerosos puñetazos e impactos en plena vía pública y a la vista de las múltiples personas y viandantes que se encontraban en ese momento transitando por la zona.

En medio del alboroto y de forma totalmente inesperada, un tercero en discordia, un hombre de origen africano que presenciaba la escena, decidió intervenir de manera oportunista.

El individuo se aproximó sigilosamente a los jóvenes agresores y, aprovechando el absoluto descuido de ambos mientras se golpeaban, cogió el bolso objeto de la disputa y huyó del lugar llevándoselo consigo. Tras percatarse de que ya no quedaba botín alguno por el que pelear, el enfrentamiento concluyó de forma abrupta y cada uno de los implicados se marchó por su propio lado.