Cesan al director del centro de menores de Es Pinaret y a todo su equipo por su controvertida gestión
La gestión de Marcos Campony ha estado ligada a una gran opacidad y numerosos escándalos
Fugas constantes, peleas, agresiones al personal, permisibilidad con los internos, descontrol, continuos conflictos con los educadores y equipos de seguridad han marcado la gestión de Marcos Campony como director del centro de menores de Es Pinaret, la cárcel de menores de referencia de Baleares. Hace unos días, el centro de internamiento, gestionado por la Fundación s’Estel, ha anunciado un importante relevo en su dirección tras varios años marcados por la polémica.
En un comunicado oficial interno al que ha tenido acceso OKBALEARES, la entidad informó a toda la plantilla de trabajadores que a partir de ahora un nuevo equipo asumirá la gestión del centro, considerado uno de los más controvertidos de Baleares.
El cargo de director recaerá en Antonio Sánchez Pulgarín, mientras que la subdirección estará a cargo de Rosa Ana Espigares Rincón. Ambos profesionales cuentan con una amplia experiencia en el ámbito de la intervención con menores y no son ajenos a la institución, ya que anteriormente desempeñaron funciones de responsabilidad en el centro de Es Fusteret.
El equipo se completará con la incorporación de los coordinadores Cristina Sánchez, Azucena Hernández, María Victoria Mas y Fernando Ruiz, quienes estarán al frente de distintas áreas de gestión y coordinación educativa. En la misma comunicación, la Fundación s’Estel decidió no hacer sangre y quiso agradecer «profundamente el esfuerzo, el compromiso y la dedicación» del equipo saliente, que durante años estuvo al frente de la complicada gestión del correccional.
El reto del nuevo equipo no será sencillo. Atrás queda una dirección muy política, próxima a los separatistas de Mes per Mallorca, cuyo director fue depositando su confianza en un núcleo duro de la izquierda más radical balear. Ahora, el nuevo Govern del Partido Popular, ha tomado una decisión valiente y tratará de poner orden en el caos ocasionado por la gestión anterior de la socialista Francina Armengol.
El centro de Es Pinaret ha sido escenario de múltiples situaciones de conflicto en los últimos años, con decisiones controvertidas que han generado fuertes críticas entre los profesionales y la opinión pública. Entre ellas, destacan las denuncias por un exceso de permisividad hacia los internos, a quienes se les habría permitido pedir comida a domicilio, disponer de consolas de videojuegos, acceder a ropa de marca e incluso ejercer un control informal dentro del propio centro.
Con la llegada de Sánchez Pulgarín y Espigares Rincón, la gerencia espera recuperar la estabilidad y reforzar las medidas educativas y de reinserción, con el objetivo de reconducir la imagen del centro y garantizar que cumpla con su función principal: la rehabilitación y reintegración social de los menores bajo su custodia.
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