Bolero y Sirius, los dos nuevos policías de ‘cuatro patas’ de Palma que patrullarán entre el tráfico y el ruido
Los caballos son de pura raza española (PRE) y proceden de la ganadería Sa Sínia
La Policía Local de Palma ha incorporado a su Unidad Montada dos nuevos imponentes caballos de pura raza española (PRE). Son Bolero y Sirius, de seis y cuatro años de edad, que proceden de la ganadería Sa Sínia para integrarse en el servicio tras completar su duro proceso de doma y formación ecuestre.
Como parte de su preparación para el servicio policial, ambos caballos han realizado un ejercicio de adaptación al entorno urbano en diferentes puntos del centro de Palma, como el Parc de la Mar y la plaza de Cort. Esta práctica, desarrollada de forma progresiva, les ha permitido familiarizarse con el tránsito de personas, vehículos, ruidos y otros estímulos propios de la ciudad.
Además, en la jornada también participaron caballos veteranos y agentes en formación. Con estas incorporaciones, la Unidad Montada pasa a disponer ahora de nueve caballos, reforzando así su capacidad de servicio.
A lo largo de su dilatada trayectoria, la Unidad Montada ha desempeñado un papel fundamental en la vigilancia de espacios públicos, la prevención de incidencias y la promoción de la convivencia ciudadana, ofreciendo una presencia policial cercana, especialmente en parques, zonas verdes y durante acontecimientos con gran afluencia de público.
Además de sus funciones de seguridad ciudadana, la Unidad Montada participa habitualmente en actos oficiales e institucionales y desarrolla una importante labor divulgativa y educativa mediante actividades dirigidas a centros escolares. Estas iniciativas incluyen visitas a las instalaciones de la unidad, ubicadas en el bosque de Bellver, donde los estudiantes pueden conocer de primera mano el trabajo que realizan los agentes y el cuidado que reciben los caballos.
Cabe recordar que la Sección de Policía Montada, una de las unidades más antiguas de España y de la Policía Local, cumplió el año pasado su 150 aniversario. La creación de esta unidad se remonta a septiembre de 1875, cuando la Comissió de Govern del Ayuntamiento decidió incrementar los efectivos de la entonces Guardia Municipal y suprimir la Guardia Rural, que pasó a integrarse como Sección Montada.
En sus orígenes, el cuerpo, formado por 11 efectivos, tenía como misión principal la vigilancia de caminos y bosques.
Desde entonces, la unidad ha pasado por distintas ubicaciones, como el Baluard de Sitjar, el Convent dels Caputxins o el Moll dels Enegistes, hasta que en 1977 se inauguraron las actuales instalaciones en el bosque de Bellver, consolidando una de las etapas más activas y reconocidas de su trayectoria.