La lista de todas las casetas públicas para la Feria de Sevilla 2026: cuánto cuestan y dónde se ubican
La Feria de Abril arranca mañana con más de 1.000 casetas de las cuáles un pequeño grupo son públicas
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La Feria de Abril de Sevilla vuelve este 2026 con su imagen más reconocible, que es la de más de mil casetas repartidas por el Real, calles de albero, además de un ir y venir constante de gente desde el mediodía hasta la madrugada. De este modo, y a partir de mañana 21 de abril, este espacio se convertirá en un recinto donde todo parece abierto, pero la realidad es algo distinta ya que no todas las casetas son públicas. De hecho, la mayoría son privadas de modo que si tienes previsto ir a la feria es necesario saber dónde están las abiertas a todo el mundo y cuál es su coste.
Aunque desde fuera pueda parecer que cualquier persona puede entrar en cualquier caseta, lo cierto es que no es así. Más del 90% son privadas y pertenecen a familias, empresas o grupos de amigos. Funcionan con listas cerradas y, en la práctica, solo se puede acceder si se conoce a alguien dentro o se cuenta con invitación. Esto hace que muchos visitantes, especialmente quienes llegan de fuera, se encuentren con una barrera inesperada. Y ahí es donde entran en juego las mencionadas casetas públicas, que, aunque son minoría, cumplen una función fundamental dentro de la Feria: abrir el acceso y permitir disfrutar del ambiente sin depender de contactos. Además, no sólo son importantes por el acceso. También lo son porque marcan una referencia bastante clara sobre cuánto cuesta realmente consumir dentro del recinto ferial.
Cuánto cuesta una caseta en la Feria de Sevilla
Hablar del coste de una caseta en la Feria de Abril no es sencillo, porque no hay una cifra única. En el caso de las casetas privadas, los gastos son elevados y se reparten entre los socios. Montaje, decoración, iluminación, personal, bebidas, comida o tasas municipales forman parte de una factura que puede ser considerable.
Por eso, muchas casetas funcionan como espacios cerrados y con una identidad muy definida. No es sólo una cuestión económica, también social. Las listas de espera para conseguir una caseta pueden alargarse durante décadas, lo que refleja hasta qué punto esta tradición está arraigada en Sevilla.
Frente a este modelo, las casetas públicas ofrecen una alternativa mucho más accesible. No hay que pagar entrada ni pertenecer a ningún grupo, y eso las convierte en el principal punto de acceso para quienes no tienen invitación. Pero hay otro detalle importante: en muchas de estas casetas, especialmente las gestionadas por distritos municipales, los precios están regulados o cuentan con mínimos fijados por el Ayuntamiento. Esto hace que, dentro del contexto de la Feria, sean las opciones más económicas.
Entre las principales casetas públicas de este tipo se encuentran las de los distritos:
- Triana–Los Remedios (Pascual Márquez, 153-157)
- Casco Antiguo (Antonio Bienvenida, 97-101)
- Nervión–San Pablo–Santa Justa (Costillares, 22-26)
- Sur–Bellavista–La Palmera (Ignacio Sánchez Mejías, 61-65)
- Este–Alcosa–Torreblanca (Pascual Márquez, 215-219)
- Macarena–Norte (Pascual Márquez, 85-89)
- Cerro–Amate (Juan Belmonte, 196-200)
Todas ellas son de entrada libre y suelen concentrar buena parte del público que busca una experiencia más abierta dentro del Real.
En estas casetas es donde mejor se puede ver el coste real de la Feria. Los precios, sin ser bajos, están más contenidos que en otras casetas privadas. Por ejemplo, una jarra de rebujito suele rondar los 7,50 euros, mientras que una cerveza puede encontrarse en torno a 1,40 euros.
En cuanto a la comida, los precios siguen una línea bastante clara. Una ración de pescado frito se sitúa alrededor de los 10 euros, mientras que platos como croquetas o flamenquín rondan los 8 euros. La tortilla de patatas suele estar en unos 5 euros, y el jamón, dependiendo de la calidad, puede encontrarse desde unos 9 euros en estas casetas públicas.
También hay opciones pensadas para ajustar el gasto. Muchas de estas casetas ofrecen menús cerrados que permiten comer por un precio más controlado. El menú de adulto suele situarse en torno a los 14 euros, con primer plato, segundo y bebida, mientras que el menú infantil ronda los 8 euros e incluye platos sencillos como pasta, arroz o pollo empanado, además de postre y bebida.
En algunos casos, incluso hay descuentos adicionales, como reducciones para mayores de 65 años o adaptaciones para personas con intolerancias alimentarias, algo que no siempre está disponible en casetas privadas.
Más allá de las casetas de distrito, hay otras que también se han ganado cierta fama por sus precios o por su ambiente más accesible. Es el caso de La Pecera, en la calle Pascual Márquez, una caseta conocida por mantener precios contenidos, especialmente en bebidas como el rebujito, aunque cada año puede variar. Pero las mencionadas no son las únicas de modo que te ofrecemos ahora todo el listado completo de casetas públicas para esta Feria de Abril 2026:
- Caseta Municipal – ubicada en la calle Pepe Luis Vázquez, 53
- Distrito Triana–Los Remedios – calle Pascual Márquez, 153-157
- Distrito Casco Antiguo – calle Antonio Bienvenida, 97-101
- Distrito Sur–Bellavista–La Palmera – calle Ignacio Sánchez Mejías, 61-65
- Distrito Nervión–San Pablo–Santa Justa – calle Costillares, 22-26
- Distrito Macarena–Macarena Norte – calle Pascual Márquez, 85-89
- Distrito Este–Cerro–Amate – calle Pascual Márquez, 215-219
- La Pecera – calle Pascual Márquez, 9
- Marimorena – calle Manolo Vázquez, 31
- El Garbanzo Negro – calle Manolo Vázquez, 39
- Niños Perdidos – calle Gitanillo de Triana, 122
- Hermandad de la Estrella – calle Juan Belmonte, 166
- Comisiones Obreras (CCOO) – calle Pascual Márquez, 81
- UGT – calle Antonio Bienvenida, 13
- USO – calle Curro Romero, 25
- Partido Popular (PP) – calle Pascual Márquez, 66
Al final, la diferencia entre unas casetas y otras no está solo en el acceso, sino en la forma de vivir la Feria. Las privadas funcionan como espacios más cerrados, con su propio ritmo y sus normas. Las públicas, en cambio, son más abiertas, más accesibles y, en muchos casos, la única forma real de disfrutar del ambiente para quien no tiene invitación.