La Junta de Andalucía zanja en minutos una reunión trampa del Gobierno para que acepten la quita de deuda
El Gobierno de Sánchez vendió a la Junta un encuentro de diálogo para después imponer la quita de deuda


Lo que debía ser una reunión técnica para abordar la necesaria reforma del sistema de financiación autonómica se ha convertido en la tarde de este jueves en un nuevo capítulo de desencuentros entre el Gobierno central y la Junta de Andalucía. Fuentes de la Consejería de Economía, Hacienda y Fondos Europeos revelan a OKDIARIO Andalucía que el Ministerio de Hacienda, liderado por María Jesús Montero, ha tendido una «trampa» a los representantes andaluces, disfrazando el encuentro como un espacio de diálogo técnico que, en realidad, buscaba imponer una agenda centrada en la condonación de deuda.
La cita, celebrada de forma telemática, apenas duró unos minutos. Desde Andalucía acudieron un secretario general y el jefe de gabinete, dispuestos a discutir un modelo de financiación más justo para la región. Sin embargo, se encontraron con una delegación del Ministerio que, lejos de atender sus demandas, insistió en hablar exclusivamente de la quita de deuda, un tema que la Junta ya había rechazado de plano en una carta previa. «No nos contestaron a la carta, pero por lealtad institucional asistimos a la reunión», explican las mismas fuentes, que subrayan la claridad con la que los técnicos andaluces dejaron su posición sobre la mesa: la financiación autonómica es la prioridad, no la condonación.
El Ministerio, por su parte, no dudó en filtrar previamente su propuesta a los medios de comunicación: un supuesto ahorro de 1.400 millones de euros para Andalucía en diez años, a razón de 140 millones anuales. Una cifra que no sólo es engañosa, sino que carece de impacto real para los ciudadanos. Y es que, en efecto, esas cantidades no se traducirán en mejoras en sanidad, educación o dependencia, sino que quedarán atrapadas en un limbo contable, lejos de las necesidades de los andaluces.
Y es que la quita que propone el Ejecutivo de Sánchez sólo elimina el capital de la deuda, no los intereses, que las regiones seguirán pagando. De este modo esta condonación no inyecta dinero fresco, sino que obliga a usar nueva deuda para amortizar la antigua, sin dejar margen para gastar en nada más. Lejos de ser una solución, la propuesta de Pedro Sánchez es un traje a medida para ERC, que no resuelve los problemas estructurales de las regiones, y que ha sido duramente cuestionada por agencias de rating, think tanks y expertos.
La maniobra del Ejecutivo de Pedro Sánchez ha sido interpretada en Andalucía como un intento de «maquillar» compromisos con otras comunidades –en alusión velada a Cataluña– mientras se ignora el déficit estructural que ahoga a la Junta de Andalucía, que califica la propuesta de «trampa absoluta» y «chantaje blanqueado» para acallar las legítimas demandas de la región.
Y es que el Gobierno asegura que la quita de deuda –18.791 millones de euros en el caso de Andalucía– aliviaría las finanzas regionales. Pero la letra pequeña del acuerdo lo desmiente. Según el punto 3.5 de la propuesta del Gobierno, «las medidas de absorción de deuda sólo alcanzarán al capital de la deuda afectada, sin que incluyan a los intereses devengados u otros costes vinculados”. Es decir, Andalucía seguiría pagando los intereses de esa deuda, ahora y en el futuro, sin un alivio real en sus cuentas. Desde la Junta explican que «la condonación no implica una transferencia de fondos ni libera dinero para servicios públicos. Las amortizaciones de deuda se pagan con más deuda que no se puede destinar a nada más».
La reunión duró minutos
Pese a la insistencia del Ministerio en presentar la condonación como un paso hacia la autonomía financiera, la Junta desmonta también este argumento. «Ya salimos a los mercados y cumplimos las reglas fiscales; no necesitamos que nos vendan algo que ya tenemos», replican, recordando que la deuda actual es, en gran medida, un lastre heredado de épocas socialistas –incluida la gestión de la propia Montero en Andalucía–. La región, aseguran, no genera deuda nueva, sino que se limita a refinanciar lo que arrastra, una práctica común en todas las administraciones públicas.
«No necesitamos que nos vendan algo que ya tenemos»
El breve intercambio telemático dejó en evidencia la falta de sintonía entre un Gobierno central empeñado en su relato y una Junta que se niega a caer en lo que considera un juego de apariencias. Andalucía, primera comunidad en aceptar el diálogo tras Cataluña, acudió con la mano tendida, pero no está dispuesta a que le «tomen el pelo». Mientras el Ministerio se enreda en filtraciones y titulares, la región sigue esperando una respuesta seria a su reclamación histórica: un sistema de financiación justo que no dependa de operaciones cosméticas ni de promesas vacías.