Inmigración ilegal

Almería colapsa con la regularización y cierra varias oficinas por la avalancha de inmigrantes

La exigencia del informe de vulnerabilidad desborda los servicios sociales y provoca aglomeraciones en la capital

El nuevo proceso arranca con oficinas cerradas, funcionarios sobrepasados y graves trabas para reunir papeles

Ciudadanos marroquíes acuden al consulado rifeño en Almería para documentarse ante la regularización impulsada por el Gobierno.
Ciudadanos marroquíes acuden al consulado rifeño en Almería para documentarse ante la regularización impulsada por el Gobierno.
Borja Jiménez

La entrada en vigor este jueves 16 de abril del proceso de regularización extraordinaria de inmigrantes ilegales ha provocado un caos total en Almería, donde varias oficinas municipales han tenido que cerrar ante la avalancha de personas que intentaban conseguir la documentación previa exigida para iniciar el trámite. La presión se ha concentrado especialmente en los servicios sociales del Ayuntamiento de Almería, desbordados desde primera hora.

Aunque el plazo para presentar solicitudes se ha abierto de forma exclusivamente telemática y la atención presencial no arranca hasta el lunes 20, la realidad ha sido muy distinta a la imagen de trámite ordenado que había trasladado el Gobierno de Pedro Sánchez. En Almería, cientos y cientos de personas se han lanzado desde primera hora a intentar conseguir uno de los documentos clave para regularizar su situación: el informe de vulnerabilidad. Ese certificado se ha convertido en el gran cuello de botella del nuevo proceso.

Ese informe resulta esencial para quienes no pueden acreditar un contrato de trabajo, una oferta laboral o vínculos familiares directos. Es decir, para una parte muy importante de los inmigrantes que aspiran a acogerse a la regularización. La consecuencia ha sido inmediata. Según relata Diario de Almería, la avalancha ha obligado a cerrar varias oficinas periféricas del Ayuntamiento de Almería, entre ellas las de Nueva Andalucía y Ciudad Jardín, dos zonas con alta densidad de población. A lo largo de la jornada también se han vivido aglomeraciones en la sede principal del Consistorio, donde llegaron a concentrarse más de mil personas.

Muchos de los congregados acudían con papeles preparados por abogados o asesores y eran derivados a los servicios sociales comunitarios para pedir ese certificado. La situación se ha agravado además por la barrera idiomática. Personas de distintas nacionalidades, muchas de ellas con escaso dominio del español, han tratado de hacerse entender ante unos funcionarios completamente sobrepasados. La falta de citas previas, la ausencia de un sistema claro de orden y la presión por entrar en las dependencias municipales han terminado por colapsar el funcionamiento ordinario de la administración local. Por ahora, el Ayuntamiento de Almería no ha confirmado oficialmente ese cierre forzoso de varias oficinas periféricas.

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