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El motivo real por el que los móviles ya no traen cargador

  • Nacho Grosso
  • Cádiz (1973) Redactor y editor especializado en tecnología. Escribiendo profesionalmente desde 2017 para medios de difusión y blogs en español.

Para muchos usuarios, la sensación fue clara, un día abriste la caja de tu móvil nuevo y faltaba algo. Ese “algo” era el cargador. No fue un cambio progresivo ni casual, sino una decisión muy concreta que marcó un antes y un después en la industria. El punto de partida estuvo en 2020, cuando Apple lanzó el iPhone 12 sin cargador en la caja.

Apple justificó el movimiento apelando al medio ambiente. Según su argumento, millones de personas ya tenían cargadores en casa y eliminarlo permitiría reducir residuos electrónicos y emisiones. Además, una caja más pequeña implicaba transportar más móviles en menos espacio. El mensaje era redondo y el resto del sector tomó nota.

Un cambio que el resto de marcas no tardó en copiar

Lo que en un primer momento generó críticas y memes acabó normalizándose muy rápido. Poco después, otros fabricantes siguieron el mismo camino. Marcas que habían sido muy críticas con la decisión acabaron adoptándola en sus propios lanzamientos. En apenas uno o dos años, que un móvil no trajera cargador pasó de ser una excepción a convertirse en la norma.

Para el usuario, el cambio fue silencioso pero contundente. El cargador dejó de ser parte del producto y pasó a considerarse un accesorio más, algo que se compra solo si hace falta.

La explicación oficial y lo que no se decía tanto

La versión oficial siempre ha girado en torno a la sostenibilidad. Menos cargadores fabricados implica menos plástico, menos metales y menos transporte. En términos globales, el impacto ambiental se reduce. Eso es cierto y conviene decirlo.

Lo que se mencionó menos es el ahorro económico que supone para los fabricantes. Quitar el cargador reduce costes de producción, embalaje y logística. Las cajas más pequeñas permiten sacar más provecho a los envíos y almacenamiento. Todo suma cuando se venden millones de unidades.

Ese ahorro, sin embargo, no se ha reflejado en precios más bajos para el consumidor. El móvil cuesta lo mismo o más, y el cargador, si lo necesitas, se paga aparte.

Fuente: Getty

USB-C, el argumento perfecto

La estandarización del USB-C terminó de allanar el camino. Con un mismo cargador puedes alimentar móviles, tablets, auriculares o incluso portátiles ligeros. Desde ese punto de vista, tiene sentido no duplicar accesorios.

El problema aparece cuando entramos en la carga rápida. Muchos cargadores antiguos no ofrecen la potencia que exigen los móviles actuales. El resultado es sencillo: el teléfono carga más lento de lo esperado y el usuario acaba comprando un cargador nuevo igualmente.

¿Decisión ecológica o negocio bien calculado?

La respuesta real es que es ambas cosas. Hay un componente medioambiental claro, pero también una estrategia de optimización de costes y de venta de accesorios con márgenes muy altos. Los cargadores oficiales, en muchos casos, tienen precios elevados, lo que empuja a buscar alternativas de terceros. Esto abre otro debate, no todos los cargadores son iguales, y usar uno de mala calidad puede afectar a la batería a largo plazo.

Lo que hoy conviene tener claro como usuario

Comprar un móvil ya no es solo fijarse en la cámara o la pantalla. Hay que comprobar si tienes un cargador compatible, qué potencia necesita el dispositivo y si el cable incluido es suficiente para aprovechar la carga rápida.

El motivo real por el que los móviles ya no traen cargador no es una casualidad ni una simple moda. Todo empezó con una decisión concreta en 2020 y acabó transformando la experiencia de compra. Entender ese contexto ayuda a saber qué estás comprando… y qué ya no viene en la caja.