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El HONOR D1 es el robot humanoide que corre una media maratón en 50 minutos

  • Nacho Grosso
  • Cádiz (1973) Redactor y editor especializado en tecnología. Escribiendo profesionalmente desde 2017 para medios de difusión y blogs en español.

El HONOR D1 se ha convertido en una de las demostraciones más llamativas de hasta dónde quiere llegar Honor en inteligencia artificial. El robot humanoide de la compañía completó la Media Maratón de Robots Humanoides de Pekín Yizhuang 2026 con un tiempo neto de 50 minutos y 26 segundos, una marca situada por debajo del actual récord humano de media maratón.

El dato llama la atención por sí solo, aunque no se trata de un récord oficial de atletismo ni de una competición homologada entre personas y robots bajo las mismas reglas deportivas. Fue una prueba específica para robots humanoides, celebrada en paralelo a la carrera humana y con clasificación propia. Aun así, el resultado tiene peso tecnológico, un robot bípedo fue capaz de cubrir algo más de 21 kilómetros a un ritmo sostenido que, hasta ahora, parecía reservado al alto rendimiento humano.

Una carrera pensada para probar robots en condiciones reales

La Media Maratón de Pekín Yizhuang se ha convertido en un banco de pruebas para la robótica humanoide. En la edición de 2026 participaron más de 300 robots de 102 equipos, una cifra muy superior a la del año anterior. La mejora también fue clara en rendimiento: el mejor robot de 2025 necesitó 2 horas y 40 minutos para completar el recorrido, mientras que el HONOR D1 bajó de la hora.

Fuente: HONOR

El robot ganador completó la carrera con navegación autónoma, un aspecto clave para entender el valor de la prueba. La organización también permitió modelos controlados a distancia, pero aplicó coeficientes distintos para ordenar la clasificación. De hecho, otro robot de HONOR llegó a registrar un tiempo inferior, 48 minutos y 19 segundos, aunque no obtuvo la victoria por el sistema de puntuación y las condiciones de asistencia.

Esto explica por qué el resultado debe analizarse más como un avance en movilidad, autonomía, equilibrio y gestión energética que como una comparación deportiva directa con atletas humanos. El interés no está solo en la velocidad, sino en que un robot humanoide pueda mantener el ritmo, interpretar el entorno, corregir movimientos y continuar ante incidencias durante una distancia exigente.

Con el robot de HONOR del MWC 2026 – Foto: Nacho Grosso

Así es el HONOR D1

El D1 mide 169 centímetros y cuenta con una longitud de piernas de 95 centímetros, una proporción pensada para optimizar la zancada y la estabilidad. La compañía también destaca el uso de componentes estructurales metálicos, módulos articulares integrados y un sistema de control de movimiento diseñado para sostener desplazamientos rápidos durante largos periodos.

Uno de los puntos más interesantes está en la refrigeración. El robot utiliza un sistema de refrigeración líquida inspirado en la ingeniería térmica de los smartphones, con el objetivo de mantener los motores bajo control durante una prueba de más de 21 kilómetros. Este detalle no es menor: en robótica humanoide, el calor, el consumo energético y la fiabilidad mecánica son barreras tan importantes como la propia inteligencia artificial.

El HONOR D1 también incorpora IA en el dispositivo para comprender el espacio en tiempo real y ajustar su comportamiento sin depender de órdenes constantes. Es decir, no se limita a ejecutar una secuencia de pasos, sino que debe interpretar el terreno, mantener el equilibrio y adaptarse a cambios durante la carrera.

Del smartphone a la inteligencia física

La apuesta de HONOR encaja con una tendencia más amplia del sector tecnológico: llevar la IA desde el software hacia máquinas capaces de interactuar con el entorno. Es lo que muchas compañías denominan inteligencia física o IA incorporada, un campo donde entran robots humanoides, asistentes domésticos avanzados, automatización industrial y dispositivos capaces de tomar decisiones en movimiento.

HONOR vincula el desarrollo del D1 con su “Alpha Plan”, una hoja de ruta con la que busca pasar de fabricante de smartphones a compañía de dispositivos con IA. La idea es trasladar tecnologías ya trabajadas en móviles, como eficiencia energética, disipación térmica, sensores, procesamiento local e interacción inteligente, a nuevos formatos físicos.

Más que una carrera: una señal para el futuro de la robótica

La marca también relaciona este avance con su concepto de AHI, siglas de Augmented Human Intelligence o inteligencia humana aumentada. Bajo esta idea, HONOR defiende que la IA debe orientarse a ampliar capacidades humanas y no solo a automatizar tareas.

Aplicado a la robótica, esto abre varios escenarios. En el hogar, robots más estables y autónomos podrían ayudar en tareas de asistencia o acompañamiento. En la industria, el avance en equilibrio, autonomía y refrigeración puede traducirse en máquinas capaces de moverse por entornos complejos sin depender de raíles, ruedas o recorridos cerrados.

La compañía prepara además el lanzamiento de la serie HONOR 600 en Europa Occidental, un movimiento que refuerza su mensaje de ecosistema. El robot humanoide no será el producto que llegue al escaparate, pero sí puede servir como carta de presentación de una HONOR que quiere que su IA salga del móvil y empiece a caminar.