INGENIERÍA

Confirmado: la tuneladora Granite Janet, de 255 toneladas, ya excava bajo Manchester un túnel de 3,6 kilómetros para reducir los vertidos de aguas residuales al río Merrimack

Escudo de la tuneladora Granite Janet colgado de la grúa en Manchester, New Hampshire
Escudo de la tuneladora Granite Janet colgado de la grúa en Manchester, New Hampshire
Adrián Villellas

El 18 de junio, una grúa de 700 toneladas cortas (unas 635 toneladas métricas) fue bajando por piezas una tuneladora al fondo de un pozo junto al puente de Queen City, a orillas del río Merrimack, en Manchester (New Hampshire, Estados Unidos). «Llegué a las seis menos cuarto y el cabezal llegó hacia las diez», contó a Engineering News-Record Ed Pietrasz, ingeniero residente de Parsons, la empresa que dirige la construcción.

La máquina se llama Granite Janet, pesa 281 toneladas cortas en seco (unas 255 toneladas métricas) y llegó desde Alemania para excavar un túnel de unos 3,6 kilómetros bajo la ciudad. Pasó el verano montándose y probándose en el pozo, y la página de seguimiento del Ayuntamiento de Manchester ya da como «en curso» el inicio de la excavación hasta el corredor ferroviario de CSX.

Un túnel para separar la lluvia de las aguas residuales

El proyecto se llama Cemetery Brook Drain Tunnel y, según la web municipal de la obra, el Ayuntamiento invierte en él más de 360 millones de dólares. Su objetivo es sacar el arroyo y el agua de tormenta del alcantarillado unitario, el que mezcla lluvia y aguas fecales en las mismas tuberías.

Cuando llueve mucho, ese sistema se desborda y vierte aguas residuales sin tratar al Merrimack. Según la crónica de ENR de la primavera, ese río es una fuente de agua potable para más de 600.000 personas en cinco municipios de Massachusetts al sur de Manchester y en la zona de Nashua.

El túnel es «la piedra angular» de la segunda fase del programa de separación de desbordamientos, que aspira a reducirlos un 74 %, explicó a ENR Robert Robinson, ingeniero jefe de la División de Protección Ambiental del Departamento de Obras Públicas de Manchester. «El túnel tendrá siete pozos de caída que llevarán al túnel el agua de tormenta de los futuros proyectos de separación y los caudales actuales de los arroyos», añadió.

La obra no es opcional. Manchester la hace bajo un decreto de consentimiento de 2020, un acuerdo judicial con los reguladores ambientales, y Parsons calcula en su ficha más de 600 millones de dólares en mejoras hasta 2040. Un comunicado de la empresa citado por ENR añade otro motivo, más de andar por casa: unos 115.000 vecinos sufren sótanos y calles inundados.

Cinco veces de terreno blando a roca

El túnel medirá 2,25 millas (unos 3,6 kilómetros) y 12 pies de diámetro (3,66 metros), según la web municipal, y, según Parsons, pasará a unos 24 metros de profundidad bajo barrios enteros, la zona del hospital Elliot y las vías de CSX.

Mahmood Khwaja, jefe de diseño de CDM Smith, la ingeniería que lo proyectó, le contó a ENR que el trazado cruza cinco veces de terreno blando a roca dura. Para saber qué había abajo hicieron más de 80 sondeos y un estudio geofísico, en cuatro fases y unos dos años. Parsons lo resume como «un perfil de Nueva Inglaterra exigente», con cantos rodados de origen glaciar encima del gneis, el granito y el esquisto.

Herrenknecht fabricó la máquina en su planta de Schwanau (Alemania), donde superó las pruebas de fábrica. ENR explica su sistema de lodos: «la bentonita y el agua se mezclan con otros aditivos y se transportan como un líquido a presión hasta el cabezal de corte para evitar que el terreno blando se derrumbe». La bentonita es una arcilla que se hincha con el agua, y el mismo circuito saca el escombro y devuelve lodo nuevo a la planta.

Molly Foster, ingeniera sénior de estructuras de Parsons, señaló que lo más complejo es atravesar frentes mixtos, donde se tocan suelo y roca. Por eso el contratista eligió una tuneladora de lodos y mejoró el terreno para «reducir significativamente el riesgo».

Probar cada pieza antes de entrar en el túnel

La tuneladora llegó a tiempo al puerto de Portsmouth a principios de junio, pero quedó retenida por los permisos para mover una carga tan pesada por carretera, según Jacob Blunden, jefe de proyecto de Methuen Obayashi, la unión temporal de empresas que construye la obra.

Ya en Manchester, una grúa de 450 toneladas cortas pasó las piezas de un camión de 42 metros a un transportador autopropulsado que las llevó sobre las vías de CSX hasta el pozo. Montar una tuneladora por partes en tan poco espacio tiene precedentes, como la tuneladora de 500 toneladas que Australia terminó de montar dentro del propio túnel.

Después vinieron semanas de pruebas. «Estamos probando ciertos sistemas a medida que se terminan», dijo Pietrasz a ENR. «Si algo se monta y no funciona, no queremos descubrirlo cuando esté a 100 yardas dentro del túnel», unos 91 metros. «Probaremos cada componente antes de que la empujen al túnel».

El equipo revisó la retención del lodo, la centrífuga, las bombas, las cribas que separan rocas y la instalación eléctrica. «Todo tiene que funcionar antes de excavar», resumió el ingeniero. Detrás del escudo van 16 pórticos de equipos, acoplados de uno en uno por la falta de espacio junto al río.

Lo que dice ahora la página de la obra

La página de avance del Ayuntamiento da por terminada la conexión de la planta de lodos y de la extracción de escombros a la tuneladora. Figuran como «en curso» el inicio de la excavación y el suministro de dovelas, los segmentos de hormigón que revisten el túnel.

A principios de septiembre, la revista Underground Construction informó de que la excavación «empezará esta semana», con la tuneladora trabajando seis días a la semana y terminando su recorrido en menos de un año. La máquina avanza desde el río y saldrá en el último pozo, el número 7, en Mammoth Road.

Bautizada por dos alumnos de séptimo curso

El nombre lo eligieron Aaron Nicholas y Jullien Santos, de la escuela Hillside Middle School, en un concurso entre las cuatro escuelas de secundaria de la ciudad. Según el Distrito Escolar de Manchester, el nombre tenía que ser de mujer y estar ligado al proyecto y a la función de la máquina.

Lo dedicaron a Janet Bonnema, contratada en 1970 como técnica de ingeniería en el túnel Eisenhower (Colorado) y una de las primeras mujeres a las que se permitió trabajar en túneles. «Fue un momento en el que el aprendizaje se encontró con un propósito», dijo Chmiel en la nota del distrito.

Ponerles nombre de mujer a las tuneladoras es una tradición del sector que la nota remonta a los mineros que se encomendaban a santa Bárbara. La tuneladora Lily, que abre en Inglaterra un túnel para almacenar agua de lluvia, sigue la misma costumbre.

Lo que todavía no se sabe

Nadie ha publicado aún la fecha exacta del primer avance ni cuántos metros lleva excavados Granite Janet. La página municipal sitúa este primer tramo en torno a la estación 0+50 del trazado, junto al corredor ferroviario.

Los plazos tampoco coinciden del todo: el Ayuntamiento habla de tres años de obra, el distrito escolar añadía otra década para conectar los colectores existentes y ENR situaba el final del proyecto en 2028. En julio, Blunden calculaba que iba por el 25 % de la obra y el 35 % del coste, una cifra que incluye la propia tuneladora, y que seguía dentro de presupuesto y de plazo.

Los datos proceden de las páginas de la obra del Ayuntamiento de Manchester y de las crónicas de Engineering News-Record (15 de abril y 14 de julio de 2026).

Crédito de la imagen: Ayuntamiento de Manchester (New Hampshire).

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