Parece el rotor de un helicóptero, pero es una turbina eólica flotante que se inclina para sobrevivir a temporales
El proyecto POWER, con TNO, MARIN y la naviera japonesa MOL, mide durante 2026 la estela de nueve turbinas en tierra y una flotante. El siguiente paso es una máquina de 3 MW.
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En un lago salobre (agua entre dulce y salada) junto a Róterdam flota desde mayo de 2026 algo que no parece un aerogenerador. Su rotor, la parte que gira, mide 6 metros, genera unos 12 kilovatios (lo que da un cargador doméstico de coche eléctrico) y va echado hacia atrás, como el disco de un helicóptero. Lo ha construido TouchWind, la empresa de Eindhoven del ingeniero Rikus van de Klippe, que persigue desde 2018 la idea del rotor inclinado.
¿Y qué gana una turbina tumbándose así? Dos cosas, si se cumplen las promesas. Aguantar temporales que paran a los molinos convencionales y cambiar la estela que deja detrás para meter más turbinas en menos mar. De momento es un prototipo, no una central, pero detrás hay dos institutos de investigación, una naviera japonesa y dinero público.
Por qué se tumba con el viento
Un aerogenerador normal se defiende del viento fuerte girando sus palas para soltar parte del empuje, y si la cosa se pone seria, se frena y espera. Una turbina marina actual como la Vestas V236, de 15 megavatios, se desconecta cuando el viento supera los 112 kilómetros por hora. Un vendaval, para ellas, es tiempo perdido.
El rotor de TouchWind hace lo contrario. Es una pieza única, sin rodamientos ni motores para orientar las palas, y cuanto más sopla, más se inclina hasta quedar casi plano, así que recoge menos viento y sufre menos carga, explica la empresa. Eso sí, todo el control depende de esa inclinación.
¿Funciona en un temporal de verdad? En el laboratorio, al menos, sobrevivió. El instituto marítimo MARIN probó un modelo a escala con vientos de 180 kilómetros por hora y olas de 13 metros, la tormenta que se da una vez cada 100 años en el mar del Norte. La compañía sostiene que el diseño aguanta rachas de unos 250 kilómetros por hora.
La estela es el experimento
Cada aerogenerador frena y revuelve el viento que lo atraviesa, igual que una lancha deja un rastro de agua agitada, y la máquina de atrás recibe un viento más flojo y produce menos. Es la famosa estela.
El proyecto POWER (en inglés, efectos positivos de la estela con rotores inclinados) quiere demostrar que un rotor ladeado empuja esa estela hacia abajo y, de paso, alcanza capas de aire más altas, donde el viento sopla más rápido. Si se confirma, las turbinas podrían colocarse más juntas y sacar más energía por kilómetro cuadrado de mar.
Por eso en la orilla del Oostvoornse Meer hay otras nueve turbinas iguales, y en el agua flota un mástil meteorológico. Las mediciones, a cargo de TNO y MARIN, durarán todo 2026. El proyecto cuenta con financiación de la Agencia de Empresa de los Países Bajos (RVO).
Anclas que hacen de arrecife
El flotador está amarrado con cables de acero y cuerdas de poliéster a bloques de hormigón. La novedad es que cada bloque lleva estructuras impresas en 3D por la empresa Coastruction con arena y conchas del propio lago, para que haga de arrecife. La agencia regional InnovationQuarter puso 75.000 euros para ese anclaje ecológico, según el Fieldlab de Westvoorne, que acoge la prueba.
En los amarres van grilletes con sensores que miden las fuerzas reales, no solo las que predicen los modelos por ordenador. Las palas, diez juegos suministrados por We4Ce en resina epoxi y fibra de vidrio, no llevan líneas de pegado en el borde delantero, donde suele empezar la erosión. En el mismo lago, por cierto, se prueban paneles solares flotantes.
Del lago al mar del Norte
Conviene poner los números en perspectiva. La Vestas V236 tiene un rotor de 236 metros y palas de 115,5 metros, o sea, una sola pala es 19 veces más larga que todo el rotor holandés. Entre 12 kilovatios y 15.000 hay un abismo, con olas, sal y décadas de servicio de por medio.
TouchWind ya tiene marcado el siguiente escalón, el proyecto SUPER, una turbina flotante de 3 megavatios y 100 metros de rotor. La empresa habla de un primer parque de demostración a tamaño real antes de 2030. Mientras tanto, China ya presume de turbinas de 20 megavatios con el diseño clásico.
La naviera japonesa Mitsui O.S.K. Lines entró en el capital en 2023, atraída por la eólica flotante, un mercado que la Agencia Internacional de Energías Renovables cifra en 264 gigavatios para 2050. TouchWind asegura que sus turbinas costarán la mitad y producirán el doble, aunque eso todavía está por ver. Hoy hay un rotor de 6 metros girando en un lago, y muchos sensores.
La nota de prensa oficial sobre la instalación del prototipo se ha publicado en la web de TouchWind.