Sucesos
MADRID

Los vecinos graban a un hombre apuñalado y con un dedo amputado tras una reyerta por una infidelidad

Son las imágenes de un hombre de 33 años que fue brutalmente apuñalado y uno de sus dedos amputado durante una reyerta motivada por una infidelidad sentimental que ha tenido lugar este domingo en la calle Marcelo Usera de Madrid. La víctima fue ingresada en estado grave en el Hospital de La Paz de Madrid donde recibe atención por múltiples puñaladas por todo el cuerpo e intentan reimplantarle el dedo pulgar.

Los hechos tuvieron lugar pasadas las 14:00 del domingo 13 de agosto en pleno barrio de Usera, cuando la víctima pasaba el rato con tres amigos en una plaza de la calle Marcelo Usera.

A esa hora, un hombre y una mujer irrumpieron en la plaza, y después de que la mujer señalara  la víctima, el hombre le agredió con un arma blanca de grandes dimensiones. La víctima, como los agresores de nacionalidad española y origen latinoamericano, intentó defenderse por todos los medios del intento de homicidio.

Fruto de esa defensa, la víctima sufrió varios cortes en la mano que le acarrearon la amputación del dedo pulgar de la mano. A pesar de la gravedad del hecho, el agresor no cejó en su ataque intentando apuñalar a la víctima que se defendía con las piernas desde el suelo.

Cuando los dos, el agresor y la mujer que les acompañaba, se dieron a la fuga, la víctima intentaba recuperarse a duras penas de las heridas que había recibido en cráneo, espalda y piernas. En las imágenes grabadas por los vecinos, se observa como el hombre intenta sujetarse el dedo pulgar amputado, mientras pierde abundante sangre por las heridas.

La rápida reacción de los policías que acudieron a la escena del ataque, practicándole un torniquete al herido, puso las bases para que la posterior intervención del SAMUR pudiera salvarle la vida y trasladarlo de urgencia al Hospital de La Paz. Allí permanece ingresado y pretendían reimplantarle el dedo amputado.

La Policía espera poder tomarle declaración a lo largo del lunes, aunque tiene plenamente identificados tanto al agresor como a la mujer que le acompañaba. Los dos agresores y la víctima se conocían, ya que la primera hipótesis policial parte de la idea de que la tentativa de homicidio se desencadenó tras una presunta infidelidad sentimental.