Detenido un okupa de Vitoria por clavarle un sacacorchos en el cuello a otro hombre durante las fiestas de su barrio
El okupa mabrebí de 22 años comenzó una pelea con otro okupa al que apuñaló
El agresor es beneficiario de los servicios sociales municipales como "persona sin recursos"
La coordinadora de festejos dice que son fruto del heteropatriarcado y el racismo
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La Policía Local de Vitoria ha detenido a un joven okupa magrebí de 22 años por apuñalar en el cuello con un sacacorchos a otro hombre durante las fiestas del barrio de Jubimendi. La agresión se produjo durante la madrugada de este domingo, cuando los dos implicados comenzaron a pelearse en medio de la multitud de vecinos que celebraban las fiestas.
Los hechos tuvieron lugar sobre las 5:30 horas del domingo, cuando en la reyerta, el okupa más joven sacó una navaja multiusos y le clavó el sacacorchos en el cuello y en la espalda al hombre de 40 años en varias ocasiones.
La Policía se presentó de inmediato y una ambulancia trasladó al detenido hasta el hospital de donde, con mucha suerte, salió horas después de recibir el alta por la puñalada en el cuello que, por suerte, no tocó ninguna arteria.
Ambos, víctima y agresor, son okupas
El agresor fue detenido minutos después en las cercanías. Tal y como adelanta El Correo, la Policía también halló el arma que usó el atacante, la navaja multiusos con el sacacorchos con restos de sangre.
La Policía identificó a ambos contendientes, resultando que se trata de dos okupas del mismo barrio. El agresor, además, recibe asistencia de los servicios sociales por tratarse de una persona sin recursos. Solo hace unos meses que llegó a Vitoria. El joven ha pasado a disposición judicial en la mañana de este lunes.
La comisión de fiestas y el movimiento feminista de Judimendi han confirmado la agresión, aunque denuncian los «mensajes y discursos racistas difundidos a raíz de lo sucedido»: «No aceptamos que se analicen las situaciones de violencia o conflicto en función de su origen, raza u otras características identitarias».
«Ni difundir relatos que alimenten el odio y la estigmatización. El racismo no tiene cabida en nuestro barrio ni en nuestras fiestas», explican en su comunicado y manifiestan que las agresiones «no son hechos aislados, sino fruto de un sistema heteropatriarcal, racista y excluyente».
Tampoco creen en el castigo como solución a «estas situaciones»: «No creemos que las actitudes punitivas contribuyan a este tipo de situaciones. Necesitamos herramientas transformadoras y responder colectivamente, cuidarnos y afrontar la situación de la manera más transformadora posible», han incidido en un comunicado hecho público.