Investigadores chinos crean espermatozoides en un laboratorio
La reacción de Justo Márquez, jubilado a los 63 años, tras ver su primera pensión en el banco: "Hoy es un día de gran alegría y entusiasmo para aquellas personas que son pensionistas"
La AEMET activa el aviso rojo por lluvias devastadoras en Murcia y avisa: se esperan 60 litros por metro cuadrado en una hora
Fundación Mapfre reconoce el compromiso y la solidaridad en la nueva edición de los Premios Sociales

La producción de espermatozoides, tarea que realizan los testículos, es uno de los procesos biológicos más largos, un mes de principio a fin en la mayoría de mamíferos, y complicados que se dan en el cuerpo humano. Ahora, un equipo científico ha logrado, en China, reproducir esta hazaña biológica en un laboratorio.
Como punto de partida una célula madre, que potencialmente puede convertirse en cualquier otro tipo de tejido, cuyo crecimiento se guió hacia su conversión en un espermatozoide gracias a un cóctel de productos químicos, hormonas y tejido testicular.
Al espermatozoide resultante se le sometió a un proceso denominado meiosis, un reordenamiento crucial y delicado del ADN de la célula donde ésta pierde la mitad de sus cromosomas, para complementarse con la otra mitad de cromosomas del óvulo. Así los científicos obtuvieron algo denominado espermátida.
Las espermátidas, a pesar de no ser propiamente espermatozoides, tienen la cantidad correcta de la información genética para permitir su implantación en un óvulo y desarrollarse el cigoto correctamente. Y así fue, los científicos consiguieron insertar con éxito estas espermátidas en óvulos de ratón que prosperaron dando pie a crías de raton sanas y fértiles.
Para el profesor Xiao-Yang Zhao, de la Academia China de las Ciencias, este estudio ofrecerá la «inspiración» necesaria para «resolver el problema de la esterilidad», aunque advierte que «a pesar de estos resultados alentadores, estamos aún muy lejos de la aplicación inmediata de esta técnica como una posible cura para la infertilidad masculina humana.»
Además, la investigación se enfrenta a diversos conflictos éticos. Ningún adulto tiene células madre embrionarias, que como su propio nombre indica se encuentran en embriones. Por lo que éticamente, los científicos se encuentran con el problema de la creación de embriones humanos solo para su uso terapéutico.
Respecto a este problema, el equipo de investigación al cargo de este experimento creen que la conversión de células de la piel en un estado de células madre, lo que puede hacerse de forma fiable, será la solución.