Sociedad
FAMOSOS

Alejandra Rubio habla de su próximo embarazo y confirma: «Si Dios quiere»

Alejandra Rubio y Carlo Costanzia quieren ampliar la familia

La familia Campos ha recibido con los brazos abiertos a Carlo Costanzia

Terelu Campos volverá a ser abuela

AEMET pone a España en alerta: una ciclogénesis explosiva dispara las alarmas y pone en riesgo extremo a todo el país

El papel clave de Marc Anthony en la crisis de los Beckham: Brooklyn lo cuenta todo

Alejandra Rubio se ha convertido en noticia tras unas declaraciones que han reavivado el debate sobre su futuro. La hija de Terelu Campos ha dejado abierta la puerta a un nuevo embarazo, una posibilidad que no confirma de manera explícita, pero que tampoco descarta. «Si Dios quiere», ha afirmado recientemente, una frase breve que encierra, sin embargo, un mensaje claro sobre su disposición a ampliar la familia junto a Carlo Costanzia.

Desde que iniciaron su relación a comienzos de 2024, Alejandra Rubio y Carlo Costanzia han intentado mantener un delicado equilibrio entre la exposición pública y la protección de su intimidad. Ambos son conscientes del interés que despiertan por pertenecer a dos sagas familiares ampliamente conocidas, los Campos-Borrego y los Flores-Constanzia, con largos historiales de conflictos y titulares. Por ello, han optado por una estrategia selectiva: aparecer en los medios cuando consideran que el contexto es favorable y resguardarse cuando sienten que la intromisión resulta excesiva.

Este planteamiento se ha traducido en una relación tensa con la prensa a pie de calle. La pareja evita las entrevistas improvisadas y rehúye las preguntas sobre su vida personal, especialmente aquellas que remiten a los desencuentros familiares que rodean a ambos clanes. Prefieren los platós de televisión, donde el discurso está más controlado y el relato puede desarrollarse con mayor comodidad. En ese espacio, además, la exposición se convierte también en una fuente de ingresos, algo que nunca han ocultado.

El primer embarazo de Alejandra Rubio

El embarazo de Alejandra Rubio fue, desde el primer momento, objeto de atención mediática. La pareja decidió dar la exclusiva y compartir la noticia de manera planificada, consciente de que cualquier otra opción habría derivado en filtraciones y especulaciones. El nacimiento del pequeño Carlo no supuso, sin embargo, el final de la controversia. Incluso la celebración de su primer cumpleaños estuvo rodeada de polémica, marcada por las decisiones de sus padres para evitar que coincidieran familiares enfrentados, como las abuelas del niño, Terelu Campos y Mar Flores.

Alejandra Rubio y Carlo Costanzia en una boda. (Foto: Gtres)

Estos episodios reflejan el alto nivel de tensión al que se han visto sometidos desde el inicio de su historia. Lejos de tratarse de una relación sencilla, Alejandra y Carlo han tenido que aprender a convivir con la presión externa, las opiniones constantes y un escrutinio que no se limita únicamente a su vida sentimental, sino que se extiende a sus respectivas familias.

Problemas, presión y muchas dudas

Los primeros pasos de la pareja no fueron fáciles y pocos confiaban en la solidez de este vínculo. A las críticas habituales se sumaba una circunstancia especialmente compleja: cuando comenzaron su relación, Carlo Costanzia cumplía condena en prisión por un delito continuado de estafa agravada. Durante 21 meses, tuvo que compaginar su vida en libertad con estancias obligatorias en prisión, una situación que afectó de lleno a la convivencia y al desarrollo de la relación.

Esta realidad se prolongó incluso durante el embarazo de Alejandra Rubio. Entre semana podían dormir juntos, pero los fines de semana la separación era inevitable. Un contexto de incertidumbre y desgaste emocional que la propia Alejandra ha descrito como una auténtica «montaña rusa». Según ha confesado, aquel periodo estuvo marcado por el miedo, la presión mediática, los comentarios constantes y la necesidad de adaptarse a una situación que desbordaba cualquier previsión.

La decisión de Alejandra Rubio

Ante este cúmulo de circunstancias, Alejandra Rubio tomó una decisión que considera clave para su estabilidad emocional: acudir a terapia. Ella misma ha reconocido que necesitaba herramientas para afrontar una etapa especialmente complicada, en la que se sentía más expuesta y vulnerable que nunca. El proceso le permitió ordenar sus emociones y encontrar la manera de seguir adelante sin renunciar a su relación ni a su maternidad.

A pesar de todo lo vivido, la joven asegura no arrepentirse de nada. En sus propias palabras, todo lo que han pasado, tanto por decisiones propias como por situaciones impuestas desde fuera, ha merecido la pena. Esta reflexión cobra especial sentido a la luz de sus últimas declaraciones, en las que se muestra serena y abierta ante la posibilidad de volver a ser madre.

El futuro embarazo

Lejos de los platós y sin un contrato que la incentive a extenderse en explicaciones, Alejandra Rubio se ha mostrado mucho más escueta ante los reporteros. Preguntada directamente por la posibilidad de darle un hermanito al pequeño Carlo, no entra en detalles ni plantea planes concretos, pero tampoco cierra la puerta. Su respuesta, un prudente «se verá, se verá», deja entrever que la idea no le resulta ajena.

Estas palabras enlazan con declaraciones anteriores en las que ya había reconocido que no se cierra a tener más hijos en el futuro. «Si Dios quiere, tendré más», afirmó hace unas semanas, confirmando que, pese a la presión mediática y a las dificultades vividas, no descarta volver a ampliar la familia cuando las circunstancias lo permitan.

En un contexto marcado por la exposición constante y los conflictos heredados, Alejandra Rubio parece optar ahora por la cautela y la reflexión. Sin anuncios oficiales ni fechas sobre la mesa, su mensaje es claro: la experiencia vivida no ha apagado su deseo de seguir construyendo una familia, aunque esta vez, si es posible, con algo más de calma y menos ruido alrededor.