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Sexto caso de ‘curación’ de VIH tras un nuevo trasplante de médula ósea

Un hombre conocido como el paciente de Ginebra muestra signos de remisión del VIH a largo plazo después de recibir un trasplante de médula ósea, un caso particular que abre nuevas posibilidades para la investigación. Sería el sexto caso de estas características y cuya novedad es que la médula ósea que recibió este enfermo carece de una mutación que ya ha sido detectada por los científicos, y que logra bloquear el virus del sida.

Su caso fue presentado el jueves en Brisbane, antes de la Conferencia de la Sociedad Internacional del SIDA que comienza el domingo en Australia. Previamente, otras cinco personas ya han sido consideradas como probablemente curadas del virus del SIDA, tras haber recibido un trasplante de médula ósea.

Todos los pacientes curados tenían una situación muy particular en común: sufrían de cánceres en la sangre y se beneficiaron de un trasplante de células madre que renovó profundamente su sistema inmunológico. Pero en todos esos casos, su donante presentaba una rara mutación, de un gen conocido como CCR5 delta 32, que previene la entrada del VIH en las células.

Para el paciente de Ginebra, la situación es diferente: en 2018, para tratar una forma de leucemia particularmente agresiva, se benefició de un trasplante de células madre. Pero esta vez, el trasplante provino de un donante que no portaba la famosa mutación CCR5. 

En febrero se publicaron en la revista científica Nature Medicine los detalles de un tercer caso de remisión del VIH tras un trasplante de médula ósea, el del paciente de Düsseldorf. Ahora se considera que un total de cinco personas (los pacientes de Berlín, Londres, Düsseldorf, Nueva York y City of Hope) se han curado probablemente de la infección por VIH tras recibir un trasplante de médula ósea.

Terapia antirretroviral

Por tanto, a diferencia de las células de otros individuos que se consideran curados, las de esta persona siguen siendo permeables al VIH. A pesar de ello, el virus seguía siendo indetectable 20 meses después de interrumpir la terapia antirretroviral.

El paciente de Ginebra ha vivido con el VIH desde principios de la década de 1990 y recibió terapia antirretroviral desde el principio. En 2018, se sometió a un trasplante de células madre como tratamiento para una forma especialmente agresiva de leucemia.

Un mes después del trasplante, los análisis mostraron que las células sanguíneas del paciente habían sido sustituidas en su totalidad por células del donante, y esto vino acompañado de una reducción significativa del número de células infectadas por el VIH. La terapia antirretroviral se redujo gradualmente y se interrumpió definitivamente en noviembre de 2021.

Las pruebas realizadas durante los 20 meses siguientes a la interrupción de la terapia no encontraron partículas virales, ni reservorios virales latentes, ni ningún aumento de la respuesta inmunitaria contra el virus en el organismo del individuo. Aunque estas pruebas no descartan la persistencia del virus en su organismo, el equipo científico puede clasificar al paciente de Ginebra como un caso de remisión de la infección por VIH.

«Lo que me ha ocurrido es maravilloso y mágico: ahora podemos centrarnos en el futuro», ha comentado el paciente a través de un comunicado.

No es aplicable a gran escala

Uno de los responsables de la investigación, el español Asier Sáez-Cirión, jefe de la Unidad de Reservorios Virales y Control Inmunitario del Instituto Pasteur, ha puntualizado, no obstante, que este procedimiento para curar el VIH «no es aplicable a gran escala debido a su agresividad».

«Pero este nuevo caso aporta conocimientos inesperados sobre los mecanismos de eliminación y control de los reservorios virales, que desempeñarán un papel clave en el diseño de tratamientos curativos del VIH», ha resaltado.

«Gracias a esta situación única, estamos explorando nuevas vías con la esperanza de que algún día la remisión o incluso la curación del VIH deje de ser un hecho aislado», ha añadido la directora de la Unidad de VIH/sida de los Hospitales Universitarios de Ginebra, Alexandra Calmy.