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¿Tienes el síndrome del patito feo?

Muchas personas, en especial durante la época de la adolescencia, desarrollan el síndrome del patito feo porque no se gustan a sí mismas.

En esta etapa la autoestima está por los suelos y conviene tratarla si no nos deja avanzar en nuestro camino.

Rasgos de las personas que se sienten como patitos feos

Quieren pasar inadvertidas. Normalmente no se gustan y quieren pasar por la vida sin hacer mucho ruido, realmente inadvertidas.

Envidia de los demás. Aunque no siempre sucede, tales personas sienten envidia de lo que tienen o de cómo son los demás. Esto no les deja avanzar y quedan estancadas en esta idea.

No se sienten deseados. Cuando hay el síndrome del patito feo, creen que no gustan a nadie, que no les van a querer y como consecuencia no se sienten deseados por nadie. Pero esto puede no ser así, de manera que viven dentro de su propia realidad que puede ser ficticia.

Fuerte negatividad. Cuando uno no gusta, (o siente que no gusta), suele tener sentimientos negativos. Esto debe cambiarse.

Cómo superarlo

Ver las cosas positivas de nosotros

Una manera de conseguir confianza en nosotros es ensalzar y ver aquellas cosas positivas que tenemos. Tanto de nuestra belleza como de nuestro interior. Solo así aprenderemos a querernos más.

Buscamos ayuda

Cuando este síndrome es tan importante que tenemos ansiedad, entonces necesitamos ayuda. La buscamos de manos de psicólogos que en sus terapias nos hacen ver los mejor de nosotros.

Personalidad

Es posible que durante la etapa de la pubertad a la adolescencia y luego a la vida adulta, estemos algo perdidos y con falta de personalidad. En este sentido, es importante empezar a trazarla porque nos ayudará a ser más fuertes en la vida y a tener nuestras propias ideas sobre diversos temas. Hay quien desarrolla esta fuerte personalidad mucho antes, mientras que otros necesitan un tiempo.

Aceptarnos como somos

Es el momento de aceptar cómo somos, con nuestros defectos y con nuestras virtudes. No nos van a querer menos si llevamos gafas, aparatos o nos salen granos. Además, todo ello es mejorable para vernos bien por dentro y por fuera.