¿Es recomendable regalar tecnología a los niños en Navidad?
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¿Cómo enseñar al niño a apreciar los regalos que recibe?
La tecnología se ha convertido en la gran protagonista de la Navidad. Los regalos digitales y tecnológicos son los más demandados no solo por los adultos, sino también por los niños. Ante una generación nativa digital, optar por regalos de este tipo es una apuesta segura, pero ¿es una opción recomendable?
“Intentar alejar a los niños del mundo digital es un error. Hoy en día la tecnología es parte fundamental de nuestra rutina diaria y la empleamos para casi todo: hacer compras, entretenernos e incluso ir al médico, gracias a métodos como la videoconsulta.
Las nuevas generaciones entienden las tecnologías de manera natural y las integran plenamente en sus vidas desde muy pequeños. El problema radica en qué entendemos los adultos por tecnología”, explica Alba Fernández, psicóloga de BluaU de Sanitas.
“Cuando hablamos de regalar tecnología no debemos asociarlo directamente con un móvil o una tablet. Existen numerosas opciones de juguetes que integran herramientas digitales que fomentan el desarrollo cognitivo y las habilidades de los niños de una manera segura”, añade Alba Fernández Cada vez son mayores las opciones de juguetes tecnológicos que permiten a los niños desarrollar capacidades que les resultarán muy útiles para el presente y el futuro. No obstante, los expertos recomiendan combinar la tecnología con regalos más tradicionales que permitan la interacción con otras personas. Pelotas, juegos de mesa, patines o bicicletas son buenas opciones para estimular a los niños y educarles en un entretenimiento más allá de lo digital.
Cuando se trata de adolescentes, la situación es distinta, ya que sienten menos interés por los juegos y se decantan por tecnologías de la comunicación, es decir, móviles, ordenadores o tablets, una demanda en aumento que cada vez se produce a edades más tempranas.
“Aunque la recomendación más habitual es esperar hasta los 16 años para regalar el primer móvil a un adolescente, no hay una edad ideal concreta para ello. Todo dependerá de las circunstancias vitales del menor y, sobre todo, de su madurez y educación digital. El problema no es que los niños tengan un móvil o acceso a internet, sino el uso que hacen de él”, señala Alba Fernández.
Según el informe “Impacto de la Tecnología en la Adolescencia. Relaciones, Riesgos y Oportunidades”, de Unicef España, 1 de cada 3 adolescentes hace un uso problemático de Internet y las redes sociales.
El ciberacoso, la sextorsión o el acceso a contenidos inadecuados son algunos de los principales riesgos a los que se exponen, pero solo un 29% de los menores reconoce tener límites o normas sobre el uso de Internet y de las pantallas.
La educación tecnológica de los padres es, en este sentido, tan importante como la de los hijos. Enseñar a hacer un uso responsable e informado del mundo digital es esencial para que la tecnología sea una herramienta que fomente el buen desarrollo de niños y adolescentes.
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