¿Por qué hay pérdida de nitidez visual en días de calor?: esto es lo que dice un oftalmólogo
La córnea, la capa más externa del ojo, carece de vasos sanguíneos y recibe nutrientes y oxígeno principalmente a través de la película lagrimal

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El investigador en formación del Departamento de Inmunología, Oftalmología y Otorrinolaringología (ORL) de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), José Matamoros, explica que la pérdida de nitidez visual durante los días de calor se debe, en la mayoría de los casos, a la evaporación acelerada de la lágrima y no a un daño estructural interno inmediato del ojo. El experto recuerda que, aunque los riesgos del verano suelen asociarse a la piel o a la deshidratación general, los ojos son uno de los órganos más expuestos y sensibles a los cambios de temperatura.
Matamoros señala que el correcto funcionamiento ocular depende de mantener un equilibrio fisiológico y una hidratación constante. La córnea, la capa más externa del ojo, carece de vasos sanguíneos y recibe nutrientes y oxígeno principalmente a través de la película lagrimal, una estructura formada por tres capas que protege, lubrica y mantiene en buen estado la superficie ocular.
En este sentido, ha informado en relación con la mucosa, que es la interna y que «permite que la lágrima se adhiera a la superficie del ojo»; la acuosa, que es la intermedia y que «nutre e hidrata la córnea; y la lipídica, que es la externa y que es «una fina capa de grasa que evita que el agua de la lágrima se evapore rápidamente».
«Existe una relación directa entre la hidratación de nuestro cuerpo y la calidad de esta superficie ocular», ha manifestado, para agregar que «cuando la temperatura ambiental se dispara, el cuerpo prioriza la sudoración para enfriarse, lo que puede provocar una deshidratación sistémica» si no se reponen líquidos. «Si el organismo está deshidratado, la producción de lágrima disminuye, dejando al ojo desprotegido ante el entorno», ha insistido.
Matamoros ha apuntado que «a temperaturas elevadas, la capa lipídica de la lágrima se vuelve inestable y el componente acuoso se evapora a una velocidad muy superior a la habitual». «Al romperse esta barrera protectora, la superficie de la córnea se irregulariza», ha afirmado, tras lo que ha declarado que «dado que la lágrima funciona como la primera ‘lente’ que atraviesa la luz al entrar al ojo, cualquier imperfección en ella provoca visión borrosa transitoria, fluctuaciones visuales y fatiga ocular».
Aire acondicionado
Además, ha subrayado que hay que sumar a lo anterior el aire acondicionado, sistemas que enfría el ambiente «eliminando la humedad del aire». «Pasar horas en una oficina o en el coche con el flujo de aire directo equivale a someter a los ojos a un desierto artificial, acelerando el síndrome del ojo seco», ha señalado, al tiempo que ha realizado otra advertencia al indicar que cuando se pasa del calor moderado a las temperaturas extremas de una ola de calor, «los riesgos se agravan» porque «la deshidratación severa afecta a la presión sanguínea y al flujo vascular que llega a la retina y al nervio óptico».
«En contextos de insolación o golpe de calor, el sistema de autorregulación del organismo colapsa», ha proseguido, sosteniendo que «esto puede manifestarse a nivel visual con dificultad severa de enfoque, aparición de mareos asociados al movimiento ocular y visión en túnel o pérdida momentánea de la visión periférica». Ello representa «señales de alarma críticas que indican que el cerebro y el sistema visual están sufriendo por el estrés térmico y requieren atención médica e hidratación inmediata», ha apuntado.