Personas mayores tienen poco apetito
Cuando llega el momento en que nuestros seres queridos se hacen muy mayores, la falta de apetito es una de las situaciones habituales. ¿Cómo actuar?
En muchas ocasiones las personas mayores presentan una falta de apetito importante, que por supuesto, influye directamente en una pérdida de peso significativa. Esta falta de apetito no debe ser vista como algo normal inherente a la edad, por el contrario, debemos prestarles mucha atención, ya que puede ser el reflejo de otros problemas de salud. En cualquier caso, lo recomendable es llevar a la persona al médico.
La hiporexia o falta de apetito en personas mayores
La hiporexia o falta de apetito que presentan algunas personas mayores es un proceso que debe ser evaluado por médicos especialistas, ya que puede ser la consecuencia de otros problemas de salud. Pese a ello, sí es natural que las personas, a medida que envejecen, consuman menos calorías. Este proceso se da porque las necesidades físicas ya no son tan altas, y como consecuencia el cuerpo no necesita tanto combustible.
En otras ocasiones, tal como estamos viendo, la falta de apetito aparece como consecuencia de una enfermedad leve o grave. En este punto es fundamental buscar otros suplementos, ya que se trata de uno de los momentos en que los ancianos necesitan más alimentos nutritivos para recuperarse más rápido.
Por otro lado, las personas mayores al igual que los niños se descompensan muy rápidamente. Con ello pueden caer en un cuadro de desnutrición mucho más rápido que un adulto joven. Por esa razón es recomendable que, además de llevar una dieta equilibrada, consuman otra clase de suplementos que les ayuden a mantener un estado de salud óptimo.
Evitar caer en la hiporexia
Existen algunos preceptos básicos para cuidar a las personas mayores y así evitar que estas caigan en un proceso de falta de apetito que desencadene una desnutrición que ponga en peligro sus vidas. En este sentido es fundamental incluir en su dieta alimentos muy nutritivos, tales como pescados, pollo, huevos, cremas de verduras, leche en polvo y frutas de todos los colores.
Por otro lado, en vez de darle a la persona tres comidas fuertes, se puede optar por repartir la comida en porciones más pequeñas 5 o 6 veces al día. Otro aspecto muy importante será ofrecer alimentos que sean del agrado de la persona, para que coma con todo gusto. También es recomendable darle comida cuando le apetezca, incluso si ello implica hacerlo fuera de los horarios establecidos.
Previa consulta con el médico, se les puede dar a nuestros mayores algunos complementos nutricionales. Muchos de esos complementos vienen en diferentes presentaciones y sabores como chocolate, vainilla y fresa.
Más allá de considerarlo un proceso natural, es importante acudir al médico si se presenta un cambio importante en la forma y cantidad de comida que consume la persona. También, además de aplicar los consejos anteriores, la persona y su entorno deben hacer un esfuerzo para que se mantenga activo, camine y se sienta motivado. ¿Alguien en tu familia ha sufrido o sufre de falta de apetito?
Temas:
- Tercera edad
Lo último en OkSalud
-
Los dermatólogos coinciden: «Hay que usar crema de protección solar incluso si el día está nublado»
-
AFA Las Rozas celebra una cena solidaria para impulsar la lucha contra el Alzheimer y apoyar a las familias
-
¿Se puede comer la piel de los albaricoques, los melocotones y las ciruelas?
-
Tres menores fallecidos este verano por golpes de calor en España: por qué los niños son uno de los grupos más vulnerables
-
Dónde comprar las gafas homologadas para ver el eclipse del 12 de agosto de forma segura
Últimas noticias
-
Delicious Martha, devastada por su pérdida: «No hay consuelo»
-
Reacciones a la muerte de Pepe Habichuela: de Lolita a Pedro Sánchez
-
Una guardia civil asesinada a tiros por su ex marido en el cuartel de Llanes (Asturias)
-
El Ibex salva los 20.000 y firma su segunda jornada en máximos, pendiente de la paz en Ormuz
-
Buscan voluntarios para vivir gratis en una isla griega: ofrecen alojamiento, desayuno y cinco horas de trabajo por día