Nuevo varapalo para los edulcorantes: «aumentan el riesgo cardiovascular y no ayudan a adelgazar»
Los edulcorantes están siendo en los últimos meses desaconsejados por diversas organizaciones como la OMS (aunque siempre con matizaciones) o entidades sanitarias como Sociedad Española de Arteriosclerosis (SEA) y la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI), al publicar en la revista Current Opinion in Cardiology bajo el título Artificial sweeteners and cardiovascular risk, un duro estudio en el que se aseguran que no sólo aumenta el riesgo cardiovascular, sino que no ayudan a adelgazar.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha publicado recientemente una nueva directriz sobre los edulcorantes no azúcar, en la que desaconseja su uso para controlar el peso corporal o reducir el riesgo de enfermedades no transmisibles (ENT). Sin embargo, hemos visto como incluso esta organización ha sucumbido al poder de la industria cuando desaconsejó por potencial cancerígeno el edulcorante aspartamo y luego rectificó, añadiendo que no en determinadas dosis.
Sin embargo, en Estados Unidos, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) permite el uso de los siguientes sustitutos del azúcar: Acesulfamo de potasio (Sweet One, Sunett), Advantamo, Aspartamo (NutraSweet, Equal), Neotamo (Newtame), Sacarina (Sweet’N Low), Sucralosa (Splenda) o Luo han guo (Monk Fruit in the Raw). También extractos de hojas de estevia purificado (Truvia, PureVia, y otros).
Pero en otros países, como los de la Unión Europea, cuenta aún con más opciones de sustitutos del azúcar que Estados Unidos, lo que hace pensar si han estudiado a fondo estas composiciones, la mayoría químicas.
Ciertamente, junto al consumo de grasas saturadas, el azúcar produce la aparición de algunas enfermedades cardiovasculares como la diabetes o la obesidad. El consumo de azúcares no debería superar el 10% de la ingesta calórica total por sus efectos perjudiciales para la salud.
Revisión de evidencias científicas
Se podría añadir que los edulcorantes no ayudan a adelgazar y aumentan un 24% el riesgo de diabetes tipo 2. Así consta en la revisión de las principales evidencias científicas que los doctores Francisco Gómez y Pablo Pérez, miembros de la Sociedad Española de Arteriosclerosis (SEA) y de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI).
El trabajo analiza cómo el consumo de edulcorantes artificiales incide sobre el desarrollo de obesidad, factores de riesgo cardiometabólicos como la hipertensión, la dislipemia y la diabetes mellitus, e incluso en el desarrollo de eventos cardiovasculares.
De acuerdo con las evidencias recopiladas, la investigación concluye que, lejos de ayudar a adelgazar, los edulcorantes artificiales favorecen «un incremento ponderal derivado de distintos mecanismos a nivel neuroendocrino relacionados con la saciedad y que se activan de forma anómala tras ser consumidos».
Excluye así el beneficio que «pueden tener sobre el control del peso» y señala que «no pueden ser una alternativa a otras medidas nutricionales más saludables» como el consumo de productos de origen vegetal, la reducción de la ingesta de alimentos procesados y la realización de actividad física regular.
Asimismo, su consumo genera importantes disrupciones en el sistema endocrino, que dan lugar a un funcionamiento anómalo del metabolismo, de modo que el documento constata que incrementa entre un 18 % y un 24 % el riesgo de desarrollar diabetes mellitus tipo 2 e incluso hasta un 44 % de síndrome metabólico.
Edulcorantes artificiales
Los edulcorantes artificiales generan «el escenario perfecto para el desarrollo de diabetes» porque provocan alteraciones en la regulación de los mecanismos de la sensación de saciedad, además de alteraciones en la microbiota intestinal y un incremento de la secreción de insulina.
«Existen pruebas suficientes que nos permiten establecer que el consumo de edulcorantes artificiales interfiere de forma negativa en nuestro metabolismo, en especial en el metabolismo de la glucosa, aumentando el riesgo de desarrollar diabetes mellitus tipo 2», concluye el doctor Gómez.
Aunque aún son necesarias «evidencias más sólidas para tomar un posicionamiento claro sobre el consumo de este tipo de edulcorantes y su efecto perjudicial para la salud», lo ideal es limitarlo o «incluso evitar añadir edulcorantes artificiales al café o las infusiones», añade el doctor Pérez.
Ambos científicos han instado por todo ello a regular su consumo en la dieta y apuntan que es necesaria una adaptación de la legislación vigente que permita minimizar su impacto sobre la salud.
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