Miedo al dolor en niños
Todos queremos que nuestros hijos no sufran dolor y ayudar a evitar el miedo al dolor en niños. Toma nota de estos consejos prácticos.
Cuando un médico muestra una jeringa y anuncia que va a doler “un poco”, no ayuda a sus pequeños pacientes, pues el miedo al dolor en niños aumenta cuando esperan un dolor inminente. En los adultos también sucede, pero en los tratamientos para los pequeños de la casa es importante que los padres y los profesionales de la salud sepan cómo ayudar al pequeño a superar su miedo. Esto no solo reducirá su ansiedad, sino también su percepción del dolor. En tratamientos médicos dolorosos, es una cuestión de extrema importancia para que el niño sufra menos.
Causas del miedo al dolor en niños
La mayoría de los niños tienen miedo de ir al médico, pues temen al dolor, a lo desconocido, a tener que separarse de sus padres, a lo que pueda pasar. Y este miedo lo pueden manifestar de muy diversas formas: llorando, negándose a ir a la consulta, poniéndose agresivos o manteniéndose callados y, aparentemente, tranquilos.
En la consulta, es posible que el médico no esté capacitado para tratar el miedo al dolor en niños, y evitar consecuencias negativas significativas de este miedo. Un niño que siente dolor y no encuentra apoyo en el profesional médico, lo percibirá como una persona amenazante.
Las experiencias dolorosas que no se manejan adecuadamente por parte de los médicos reducen la capacidad de los niños de soportar el dolor. El miedo hace que el dolor sea percibido como más intenso de lo que realmente es. Esto puede causar que el pequeño tenga que aumentar las dosis de los medicamentos que consume para aliviar su dolor.
Cómo reducir el miedo al dolor de los niños
Los padres pueden ayudar a sus hijos a controlar su miedo, reduciendo el impacto de la experiencia traumática. Una buena forma de comenzar, es trabajar en la imagen negativa que el niño tiene del hospital o del sillón del odontólogo. Este no es un lugar hostil, lleno de sufrimiento, sino que es un lugar adonde acudimos para curarnos y evitar el dolor.
Por ello, los niños necesitan tener información, obviamente, adaptada a su nivel de comprensión. Es recomendable que el niño sepa donde irá, cuál será el tratamiento, qué doctor lo revisará o le dará su medicación. Si el niño es pequeño, se le puede convencer con dibujos, de forma entretenida, transformando su imagen del ‘sitio donde hacen doler’ al ‘sitio donde me ayudarán a sentirme mejor’.
Llevar al médico objetos personales, como un osito, una manta o un libro infantil, pueden tranquilizar al niño, y con ello se sentirá más cómodo en un lugar desconocido.
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