Menos apetito por alimentos ricos en proteínas: un signo de alerta en pacientes con cáncer
La caquexia puede llevar a un deterioro de los órganos
Se debe a dos moléculas de los tumores que interfieren en el deseo de comer
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Una notable proporción de pacientes con cáncer, sobre todo en fases avanzadas, experimentan caquexia, una pérdida de peso en la que se ven afectados tanto los músculos como la grasa corporal y los órganos, y puede llegar a ser grave. Si fuera posible anticiparse a esta situación y corregirla antes de que la salud se deteriore, podría mejorar de forma sustancial la situación de estas personas. Hasta ahora ha sido muy difícil lograrlo porque la caquexia es en gran medida un fenómeno poco comprendido desde el punto de vista científico, pero eso está empezando a cambiar.
Expertos del laboratorio Norbert Perrimon de la Universidad de Harvard (Boston, Estados Unidos) han visto que uno de los primeros signos de caquexia es una pérdida de apetito muy acusada por los alimentos que son ricos en proteínas. Es una señal que, de hecho, precede a la pérdida de apetito general (conocida como anorexia).
Este cambio se produce cuando dos sustancias que producen los tumores interfieren con un regulador del apetito en el cerebro. Interrumpir la acción de esas sustancias (factores) podría hacer que la persona recuperara la ingesta de proteínas, lo cual previene la acusada pérdida de peso de la caquexia.
Tanto en los animales de laboratorio como en pacientes se ha visto que la caquexia está asociada con inflamación y alteraciones en el funcionamiento de la insulina, la hormona que regula los niveles de glucosa en sangre, y que las sustancias que producen los tumores intervienen en el proceso. La idea es desarrollar medicamentos que interfieran en su acción sobre el organismo.
El primer paso para perder el apetito
Afroditi Petsakou, investigadora especializada en genética en el laboratorio Perrimon, explica que en su trabajo observaron cómo las moscas con tumores tenían una tendencia a consumir menos alimentos ricos en aminoácidos (proteínas), y que eso sucedía antes de que perdieran el apetito en general. «El hallazgo es coherente con lo que hemos visto antes en pacientes con caquexia», añade.
El estudio se ha publicado en la revista Nature Communications, y es un primer paso para encontrar intervenciones tempranas que permitan mejorar los resultados en la atención a estas personas. Petsakou y sus colaboradores pudieron trazar con precisión cuándo se produce el deterioro de los órganos de las moscas debido a la caquexia asociada al cáncer.
Dos proteínas
Vieron una proteína inflamatoria (upd3) y otra que reduce la insulina (ImpL2), dos factores que producen los tumores, haciendo que decayera el apetito por alimentos proteicos. Existen dos equivalentes a estos factores en humanos que se han detectado también en casos de pacientes con caquexia por cáncer.
La función de upd3 parece ser aumentar la permeabilidad de la barrera hematoencefálica, una capa protectora del cerebro; su acción permite que la segunda proteína penetre en el órgano e impide que las neuronas produzcan el neuropéptido que estimula el apetito por proteínas (NPF en el modelo animal, NPY en humanos). Cuando los niveles de NPF decaen, el interés por consumir alimentos proteicos es menor.
A partir de ese punto, la enfermedad empeora, «pero si podemos detener el proceso, entonces se retrasa la aparición de síntomas como el deterioro de los órganos», explica la investigadora.
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