Joaquín González: «La farmacodosis asegura la trazabilidad de los medicamentos y disminuye errores»
Cree que la tecnología aumenta la adherencia y disminuye el estrés generado por la incertidumbre de la correcta administración de medicamentos
Defiende ante todo la seguridad y trazabilidad de los tratamientos de cada paciente

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La convergencia entre la atención neurológica y los sistemas personalizados de dosificación (SPD), también llamadas tecnologías avanzadas de seguimiento farmacoterapéutico, representa una evolución crucial en la gestión de enfermedades cerebrales. Así lo ha explicado Joaquín González, director general de Grupo Farmadosis, empresa líder en automatización, sistemas personalizados de dosificación (SPD) y tecnología sanitaria, en el marco de las VI Jornadas de OKSALUD, celebradas en el Coworking LOOM AZCA, en una entrevista moderada por el subdirector de OKSALUD, Vicente Gil, bajo el título Salud cerebral y tecnología SPD: una nueva dimensión del cuidado.
Durante la entrevista, el director general ha explicado que la optimización de la farmacodosis se basa en garantizar la seguridad del medicamento desde el momento en que el tratamiento llega a la farmacia. Según ha detallado, el proceso implica revisar exhaustivamente la posología de cada paciente para comprobar que es correcta, que no existen interacciones ni que se superan dosis máximas. Además, hay que estudiar que no haya ningún inconveniente clínico en su administración.
A partir de ahí, la medicación se prepara de forma personalizada, organizada por tomas y por días, adaptada a cada paciente y sus circunstancias. Asimismo, ha destacado la importancia de asegurar una trazabilidad completa de los medicamentos y de mantener una colaboración estrecha con los profesionales sanitarios y cuidadores encargados de su administración en los centros.
SPD en las enfermedades cerebrales
El director del Grupo Farmadosis ha señalado que la tecnología del sistema personalizado de dosificación (SPD) ha supuesto un gran impacto en la administración de tratamientos y resulta fundamental para mejorar tanto la adherencia como la seguridad. Ha subrayado cómo en los sistemas tradicionales, el personal debe identificar manualmente cada fármaco y, en el caso de pacientes crónicos polimedicados, esto supone mucho tiempo de preparación y aumenta el margen de error.
Sin embargo, esta tecnología permite preparar la medicación en bolsas o blísteres organizados por tomas (desayuno, comida y cena) y por días de la semana. De este modo, el personal sanitario y, sobre todo, el cuidador, puede administrar correctamente la medicación en cualquier circunstancia, con la garantía de que ha sido previamente validada y preparada en farmacia.
Mejorar la calidad de vida
Este sistema, ha asegurado Joaquín González, «es una herramienta clave para mejorar la seguridad del paciente, evitando errores y asegurando el cumplimiento de la pauta terapéutica. Además, contribuye significativamente a la calidad de vida, no sólo del paciente, sino también del cuidador».
En este sentido, ha recalcado que los cuidadores suelen experimentar un elevado nivel de estrés ante la posibilidad de cometer errores en la administración de medicamentos. Sin embargo, al recibir la medicación ya organizada desde la farmacia, se reduce esa carga emocional, lo que les permite centrarse en la atención directa al paciente.
El responsable ha incidido también en la necesidad de «cuidar al cuidador», destacando que la tecnología aporta tranquilidad y confianza tanto a profesionales como a familiares, incluso en entornos no clínicos.
Introducción en el sistema sanitario
Respecto al papel de la farmacodosis en el ecosistema sanitario, ha explicado que su misión es desarrollar soluciones tecnológicas, tanto de hardware como de software, que permitan garantizar una dispensación segura y trazable de los medicamentos. Ha señalado que estas soluciones pueden adaptarse a las necesidades específicas de los pacientes y de los centros, mejorando la organización y gestión de la medicación en situaciones difíciles, como en los centros sociosanitarios.
Además, ha destacado la capacidad de integración de estos sistemas tecnológicos con los entornos sanitarios. En este sentido, indicó que es posible conectar los sistemas de farmacia con los de centros sociosanitarios e incluso hospitales, lo que permite verificar cambios en la medicación prescrita y garantizar la seguridad del paciente. También ha mencionado la existencia de sistemas de control de tomas que permiten registrar la adherencia al tratamiento y compartir esa información con los profesionales sanitarios, facilitando la toma de decisiones clínicas.
En cuanto a la gestión de la medicación, ha subrayado que estas herramientas no solo ayudan a organizar y dispensar los tratamientos, sino también a «monitorizar su cumplimiento y a analizar posibles recaídas». De este modo, aportan evidencia objetiva sobre si el paciente está siguiendo correctamente la pauta, algo clave en la práctica clínica.
De cara al futuro, ha apuntado que cada vez más pacientes, incluidos aquellos que no están en centros sociosanitarios, demandan sistemas SPD en sus farmacias para facilitar la toma de medicación. Asimismo, destacó el potencial de la inteligencia artificial para realizar análisis predictivos, anticipando las necesidades de los pacientes en función de la evolución de sus tratamientos.
Finalmente, ha lanzado un mensaje de tranquilidad tanto a pacientes como a profesionales sanitarios, asegurando que los sistemas actuales de dispensación no sólo preparan la medicación, sino que también verifican que se ajusta correctamente al tratamiento prescrito. En este sentido, ha concluido asegurando firmemente que estas herramientas contribuyen a mejorar la calidad de vida de pacientes y cuidadores, al tiempo que refuerzan la seguridad en la administración de medicamentos.