Una investigación sobre el síndrome de Down sugiere que se debe analizar toda la célula y no sólo el cromosoma extra
La investigación para comprender el efecto de los cromosomas adicionales en afecciones como el síndrome de Down suele consistir en examinar qué genes intervienen en los síntomas de estas afecciones. Sin embargo, investigadores de Alemania y Estados Unidos proponen una nueva forma de ver estas condiciones, sugiriendo que cuando un cromosoma extra está presente, el impacto en la célula depende menos de qué cromosoma está duplicado y más de la presencia de ADN extra, según una revisión publicada en el American Journal of Human Genetics.
«Comprender la complejidad y la naturaleza general de los fenotipos de las enfermedades nos permite ver un panorama más amplio y no quedarnos estancados en un solo gen, debido a su presencia en el cromosoma extra», dice la autora principal, Maria Krivega, bióloga del desarrollo de la Universidad de Heidelberg, en Alemania.
Cada célula comienza con cromosomas adicionales durante la embriogénesis temprana, sin embargo, este ADN se ordena en pares después de una semana de crecimiento. Cuando este proceso se estropea, suele provocar la muerte del embrión, ya que sólo unos pocos pueden sobrevivir con el ADN extra, como en el caso del síndrome de Down.
Al dar un paso atrás y observar la célula completa, los investigadores pudieron crear una nueva comprensión de estos síndromes. Krivega y sus colaboradores examinaron de forma crítica las pruebas recientes que sugieren que los fenotipos del síndrome de Down surgen no sólo por el aumento de la dosis de los genes del cromosoma 21, sino también por los efectos globales de la ganancia cromosómica.
Los investigadores examinaron conjuntos de datos publicados sobre proteínas y ARN de individuos con síndrome de Down y los compararon con células fabricadas en laboratorio con trisomías de los cromosomas 3, 5, 12 y 21. Lo que descubrieron a partir de esta comparación fue que no importaba qué cromosoma estaba en exceso, todas las células tenían una menor capacidad para replicarse, sobrevivir y mantener su ADN.
«Nos interesaba averiguar por qué las células con un contenido cromosómico desequilibrado o aneuploides son capaces de sobrevivir -explica Krivega-. Me resultó especialmente emocionante saber si las células embrionarias aneuploides viables tienen similitudes con las células cancerosas aneuploides o las líneas celulares, derivadas en el laboratorio».
Además, descubrieron que el sistema inmunitario adaptativo de células T estaba poco desarrollado en todas las células, mientras que el sistema inmunitario innato parecía estar hiperactivo. Los autores sugieren que esto es una consecuencia de la ganancia cromosómica general. Esta investigación puede ampliarse a las enfermedades autoinmunes, como la enfermedad de Alzheimer o las leucemias agudas en las trisomías chr. 8 o 21, que también existen sin ninguna relación con la aneuploidía.
«Esperamos que nuestro trabajo para dilucidar el complejo fenotipo de la trisomía contribuya a mejorar el desarrollo de estos niños», confía Krivega.
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