Identifican el primer biomarcador en sangre que diferencia la miocarditis de un infarto agudo de miocardio

Hallazgo del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC), con participación del Instituto de Investigación Sanitaria de la Fundación Jiménez Díaz.

Identifican el primer biomarcador en sangre que diferencia la miocarditis de un infarto agudo de miocardio
Infarto de Miocardio @Istock

Nuevos avances alrededor de las enfermedades cardiovasculares. Un reciente estudio ha identificado una sustancia en la sangre que permite, entre otros aspectos, diferenciar la miocarditis de otras patologías del corazón.

Concretamente, la miocarditis es una enfermedad inflamatoria del corazón causada por patógenos infecciosos, toxinas, fármacos o trastornos autoinmunes, que si no se trata puede evolucionar a una miocardiopatía dilatada y esto lleva a la necesidad de recibir un trasplante de corazón o incluso causar la muerte. Su prevalencia real sigue siendo incierta debido a la dificultad de lograr, en muchos casos, un diagnóstico confirmatorio.

Diagnóstico precoz no invasivo

Investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC), entre los que se encuentra su director de Investigación Clínica, el Dr. Borja Ibáñez, también cardiólogo intervencionista de la Fundación Jiménez Díaz, han identificado el primer biomarcador en sangre para la miocarditis, una patología del corazón cuyos síntomas y signos son muy similares a los de un infarto de miocardio.

Cabe destacar, y así lo comentan los especialistas, que se trata de un gran avance, sobre todo porque debemos tener en cuenta que en este momento no existe ninguna prueba no invasiva capaz de diferenciar entre ambas patologías y, por ello, en la gran mayoría de casos es necesario realizar un cateterismo urgente (prueba invasiva) con el fin de hacer un diagnóstico correcto.

Sustancia en la sangre que sólo tienen pacientes con miocarditis

El estudio, que ha sido liderado por la Dra. Pilar Martín y ha sido publicado en la revista The New England Journal of Medicine, ha identificado la presencia de un biomarcador, un nuevo microARN (miR-721 homólogo humano) en sangre exclusivamente en pacientes con miocarditis aguda.

Los resultados de este trabajo, tal y como explica el Dr. Valentín Fuster, director general del CNIC, tienen una gran relevancia, ya que validan el primer marcador en sangre que presenta una alta sensibilidad y especificidad (superior al 90%) para diagnosticar miocarditis y discriminar a los pacientes con esta enfermedad de otros con diferentes miocardiopatías como el infarto agudo de miocardio y también de otras enfermedades inflamatorias de origen autoinmune.

«Nuestro hallazgo puede convertirse en una nueva herramienta útil en la práctica clínica que permita un diagnóstico preciso y no invasivo de la miocarditis con tan solo una gota de sangre»,  explica la Dra. Martín, cuyo proyecto está financiado con la Beca Leonardo para Investigadores de la Fundación BBVA.

El diagnóstico de la miocarditis continúa siendo un reto y la disponibilidad de un marcador sensible y específico de inflamación aguda miocárdica podría tener un gran impacto clínico en la mejora del diagnóstico de miocarditis aguda en general, y del diagnóstico precoz en particular, subrayan los investigadores.

La miocarditis, señala el investigador del CNIC Rafael Blanco-Domínguez, «es un diagnóstico final frecuente en pacientes con infarto agudo de miocardio sin enfermedad coronaria aterosclerótica obstructiva (MINOCA), una entidad clínica que se produce en alrededor del 10-20% de los pacientes que cumple los criterios de infarto de miocardio».

El diagnóstico de miocarditis suele establecerse tras descartar la enfermedad arterial coronaria mediante angiografía coronaria invasiva o tomografía computarizada (TC) y posterior confirmación mediante biopsia endomiocárdica (prueba diagnóstica «gold standard»).

Menos pruebas

Debido a que la biopsia cardiaca es agresiva, suele reservarse para los casos graves. Una alternativa a la biopsia es la resonancia magnética cardiaca (RMC) que, sin embargo, no está disponible en todos los centros. En este contexto, «disponer de un marcador de sangre validado es muy relevante, ya que ayudaría a realizar un diagnóstico rápido, no invasivo y evitando otra batería de pruebas», comenta la Dra. Martín.

Además, explica la Dra. Raquel Sánchez-Díaz, investigadora del CNIC, «pese que la causa más frecuente de miocarditis es una infección viral, también puede ser secundaria a algunos tratamientos de otras patologías. De hecho, la miocarditis es un efecto secundario que, aunque muy raro, es potencialmente grave en pacientes con cáncer que están recibiendo un tratamiento con los inmunoterápicos llamados immune checkpoint inhibitors. No obstante, tampoco existen marcadores específicos para diagnosticar a los pacientes susceptibles de desarrollar miocarditis durante el tratamiento del cáncer con inmunoterapia.

«El hallazgo del miR-721 tuvo lugar en el plasma de ratones con miocarditis autoinmune y viral. Este miRNA es sintetizado por las células autoinmunes Th17 que reconocen antígenos cardiacos derivados de proteínas como la alpha-miosina y atacan el miocardio, siendo responsables en gran medida de la fisiopatología de la enfermedad», explican Blanco-Domínguez y la Dra. Sánchez-Díaz, los primeros autores del trabajo.

También identificó, clonó y validó el miRNA homólogo humano del miR-721, que no estaba descrito, demostrando que es sintetizado por las células Th17 de pacientes con miocarditis y que su expresión es exclusiva del plasma de estos pacientes.

Contribuir al bienestar de la sociedad

Los investigadores señalan que estudios futuros con el biomarcador evaluarán su potencial para predecir el riesgo a corto y largo plazo, así como monitorizar la persistencia de inflamación miocárdica y el riesgo de recurrencias, de progresión clínica o de remodelado ventricular adverso.

El CNIC es el único propietario de una patente relacionada con el biomarcador y su uso para el diagnóstico de miocarditis. Actualmente el CNIC está en contacto con socios industriales interesados en su licencia que puedan contribuir al desarrollo y comercialización para que la tecnología llegue a los pacientes.

Para el Dr. Fuster, «este trabajo es un paradigma de cómo la investigación básica que se lleva a cabo en el CNIC contribuye al bienestar de la sociedad al trasladar a la clínica la investigación que llevamos a cabo en los laboratorios del centro».

El estudio ha contado con la financiación del Ministerio de Ciencia e Innovación (MICINN) a través del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII)-Fondo de Investigación Sanitaria; el Centro de Investigación Biomédica en Red Enfermedades Cardiovasculares (CIBERCV); la Comunidad de Madrid; la Beca Leonardo para Investigadores de la Fundación BBVA; la Fundació La Marató TV3; el European Research Council grants ERC-2011-AdG 294340-GENTRIS to F.S-M., and ERC-2018-CoG 819775-MATRIX to B.I., y el Ministerio de Ciencia e Innovación (MICINN).

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