Neurología

«Un ictus a los 23 años cambió mi vida»: la historia de Rodri, su rehabilitación y la motivación para no rendirse

Rodri Muñoz: "No puedo diferenciar qué dedo estoy moviendo, todo va en bloque, pero cada pequeño avance es una victoria"

En España, cada año unas 100.000 personas lo padecen y un 25% son jóvenes

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Diego Buenosvinos

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Hace poco más de un año, Rodri Muñoz, un joven de 23 años, sufrió una enfermedad neurológica grave que transformó su vida: un ictus. Lo que parecía un día normal tras su turno de noche se convirtió en una emergencia médica que lo dejó incapacitado momentáneamente para hablar y mover la parte derecha de su cuerpo. Rodri recuerda que no sintió ningún aviso durante la noche; simplemente, al despertar, empezó a encontrarse muy mal. La gravedad de la situación se evidenció de inmediato: su boca se desviaba, la saliva se le caía y no podía controlar su brazo ni pierna derechos.

El diagnóstico reveló que la causa fue una malformación de nacimiento que provocó una hemorragia cerebral masiva, afectando a más del 50% de su cerebro. Rodri fue operado de urgencia para drenar la sangre acumulada y permaneció diez días en coma inducido. «Despertar fue como volver de un sueño profundo y encontrarte en un mundo que no reconoces: no podía moverme, no podía hablar, no sabía qué había pasado. Todo estaba confuso», cuenta en esta entrevista para OKSALUD. Su recuperación física y cognitiva fue inmediata prioridad, y la intervención médica temprana fue clave para reducir las secuelas, gracias también a los protocolos de atención rápida conocidos como Código Ictus, presentes en todas las comunidades autónomas, que permiten que en las dos primeras horas tras un ictus el 80% de los pacientes reduzca de manera significativa los síntomas.

La rehabilitación ha sido intensa y desafiante. Al principio, su mano derecha permanecía totalmente cerrada y no podía mover los dedos de forma independiente; su hombro y brazo derecho apenas respondían. Con el tiempo y el esfuerzo diario, Rodri ha conseguido recuperar gran parte de la movilidad, aunque aún trabaja en la sensibilidad y precisión de los movimientos. «No puedo diferenciar qué dedo estoy moviendo, todo va en bloque, pero cada pequeño avance es una victoria», explica.

Más allá del esfuerzo físico, Rodri destaca la importancia de la fuerza mental y del apoyo cercano. Su familia, amigos y seres queridos han sido fundamentales en su recuperación: «Cuando estás muy mal, son ellos los que te sacan de casa, los que te motivan y te acompañan. Eso hace la diferencia entre rendirse o seguir adelante», asegura. Su experiencia también lo ha llevado a mantener contacto con el personal sanitario que lo atendió: visita la UCI, ve a otros pacientes y comparte su historia para motivar a quienes atraviesan procesos similares.

Rodri reconoce que su estado físico previo y su disciplina deportiva fueron claves en su recuperación, pero también enfatiza que la actitud y la mente juegan un papel fundamental: «Cuando el cuerpo dice hasta aquí, la cabeza puede más. Nunca hay que rendirse», afirma. Su testimonio recuerda que el ictus no es una enfermedad exclusiva de personas mayores: en España, cada año unas 100.000 personas lo padecen y un 25% son jóvenes, un dato que subraya la necesidad de concienciar sobre la detección temprana y la atención rápida.

Hoy, Rodri vive casi con normalidad y ha recuperado gran parte de su movilidad, pero mira al futuro con ambiciones renovadas. Quiere retomar el deporte, dar conferencias y ayudar a otros jóvenes que puedan sufrir esta patología. Incluso sueña con participar en unos Juegos Paralímpicos. Para él, la experiencia ha sido un aprendizaje profundo sobre la importancia de la salud, la familia, los amigos y el día a día: «Antes no valoraba estas cosas. Ahora agradezco todo, desde poder comer en casa hasta tener gente a mi alrededor que se preocupa por mí».

Su mensaje final es un reconocimiento a los profesionales sanitarios: «Los verdaderos héroes son los médicos, celadores y todo el personal que salva vidas sin esperar nada a cambio. Gracias a ellos sigo aquí. Y a todos los que han pasado por esto les digo: luchen, no se rindan y valoren cada pequeño avance».

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