Un estudio sorprende a los científicos: revelan que niños y monos entienden la geometría de forma similar
Un nuevo estudio de la Universidad Carnegie Mellon (Estados Unidos) plantea que los niños y los monos comparten una comprensión común de la geometría
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Gracias a su capacidad para usar herramientas, recordar rostros e incluso aprender a comunicarse con los humanos mediante el lenguaje de señas, los primates no humanos se consideran entre las criaturas más inteligentes del planeta. Sin embargo, algunos conceptos, como la geometría, se han considerado tradicionalmente fuera del alcance de los parientes más cercanos de la humanidad. Pero este nuevo estudio, que se publica en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, pone en entredicho esa idea predominante.
«Lo que nos sorprendió no fue solo que los monos pudieran realizar la tarea», comenta Jessica Cantlon, neurocientífica cognitiva del Departamento de Psicología y del Instituto de Neurociencia de la Universidad Carnegie Mellon y autora principal del estudio. «Fue que los monos, los niños y los adultos parecían pensar sobre las relaciones geométricas de una manera fundamentalmente similar. Esto sugiere que estas intuiciones forman parte de la arquitectura básica de la mente de los primates».
Para llegar a esta conclusión, Cantlon y su equipo ofrecieron a babuinos oliva y macacos rhesus nutritivos bocadillos de fruta a cambio de su participación en un juego de emparejamiento de figuras geométricas bidimensionales en una pantalla táctil.
«Eso puede parecer fácil, pero en realidad es bastante difícil, porque no hay rasgos distintivos entre los objetos, ni grandes diferencias de color, tamaño o forma», agrega Cantlon. En cambio, los monos tenían que encontrar la pareja correcta basándose únicamente en la similitud geométrica.
Los investigadores también realizaron el mismo experimento con decenas de niños en edad preescolar (de 3 a 6 años) en la Escuela Infantil de la Universidad Carnegie Mellon, así como con 79 adultos del pueblo indígena Tsimane de Bolivia. Como grupo de agricultores y recolectores, los ‘Tsimane’ no reciben el mismo tipo de educación formal que en Estados Unidos. Veintiún adultos estadounidenses también participaron en el estudio.
«Eso nos permitió diferenciar la edad de la experiencia cultural», declara Cantlon. «Porque a veces, cuando intentas estudiar algo en los niños, puede ser difícil discernir si su habilidad es fruto de su desarrollo o si la han aprendido a través de la educación o la experiencia».
Al final, los investigadores descubrieron que, en todos los grupos, dos especies de primates no humanos, niños humanos y adultos humanos, existía una clara continuidad en la forma en que los primates y los humanos concebían la geometría básica.
«La intuición geométrica es algo que los humanos, con el tiempo, transforman en matemáticas y ciencias», resume Cantlon. «Por lo tanto, si queremos comprender cómo aprenden geometría los niños, necesitamos entender qué conocimientos previos poseen antes de que comience la instrucción formal. Este estudio sugiere que los niños parten de intuiciones profundas y ancestrales sobre la forma y el espacio. La educación puede basarse en esas intuiciones en lugar de tratar la geometría como algo que debe enseñarse desde cero».
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