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Un estudio desafía la ley del tabaco de Mónica García: revela una drástica reducción de tóxicos en el tabaco calentado

La nueva ley del tabaco equipara productos radicalmente diferentes mientras la evidencia científica confirma diferencias significativas en sus emisiones

La futura ley antitabaco impulsada por la ministra de Sanidad, Mónica García, vuelve a abrir el debate sobre si todos los productos con nicotina deben recibir el mismo tratamiento legal. El anteproyecto, aprobado por el Consejo de Ministros, equipara las restricciones aplicables al cigarrillo convencional con las del tabaco calentado y los cigarrillos electrónicos, pese a que diversos estudios científicos describen diferencias significativas en las emisiones de compuestos tóxicos asociadas a cada uno de ellos. Y es que, un nuevo estudio publicado en Toxics concluye que los aerosoles del tabaco calentado contienen niveles significativamente inferiores de compuestos tóxicos asociados a la combustión que el humo del cigarrillo.

Así, el texto de ley inicia ahora su recorrido parlamentario y deberá ser debatido y aprobado por el Congreso de los Diputados antes de convertirse en ley, un trámite durante el que podrá incorporar cambios. Mientras el Ministerio de Sanidad defiende que la regulación responde a criterios de protección de la salud pública, la equiparación de todos los productos con nicotina ha reavivado el enfrentamiento entre quienes reclaman aplicar el principio de reducción del daño y quienes sostienen que cualquier forma de consumo debe someterse a las mismas restricciones.

Uno de los principales reproches al anteproyecto es que refuerza las restricciones al consumo, pero apenas incorpora nuevas medidas dirigidas a ayudar a los fumadores adultos a abandonar el cigarrillo. Los estudios sostienen que la norma pasa por alto la estrategia de reducción del daño y recuerdan que diversos estudios y la experiencia de algunos países han asociado la sustitución del cigarrillo por tabaco calentado con una menor exposición a determinados compuestos tóxicos, una reducción del consumo de cigarrillos convencionales y mejoras en algunos indicadores de salud, aunque las autoridades sanitarias mantienen que estos productos no están exentos de riesgos y que la mejor opción sigue siendo dejar por completo el tabaco.

Estudio de la revista científica Toxics

De esta forma, un nuevo estudio publicado en la revista científica Toxics concluye que los aerosoles de IQOS, uno de los productos de tabaco calentado más ampliamente estudiados y, por ello, uno de los principales objetos de investigación en estudios analíticos y toxicológicos, contienen niveles sustancialmente inferiores de numerosos compuestos tóxicos asociados a la combustión en comparación con el humo de los cigarrillos convencionales, especialmente monóxido de carbono, compuestos orgánicos volátiles e hidrocarburos aromáticos policíclicos.

Los autores recuerdan que el aerosol del tabaco calentado se genera calentando el tabaco sin combustión sostenida, un aspecto relevante porque la mayor parte de los compuestos tóxicos presentes en el humo del cigarrillo se producen precisamente durante el proceso de combustión.

Aunque el estudio deja claro que los aerosoles de tabaco calentado no están exentos de sustancias potencialmente nocivas y que siguen detectándose algunos compuestos de relevancia toxicológica, sus conclusiones apuntan a una exposición química significativamente diferente a la del humo del cigarrillo convencional. De hecho, la principal aportación del trabajo no es alertar sobre nuevos riesgos, sino señalar que la lista de nueve tóxicos prioritarios utilizada habitualmente por la OMS puede no reflejar toda la complejidad química de estos productos y que sería conveniente ampliar los parámetros de análisis.