OkSalud
enfermedades cardiovasculares

Dolencia cardiovascular: prevención, seguimiento médico y riesgo de trombosis o infarto

Entre las manifestaciones más frecuentes se encuentran las palpitaciones o arritmias, el dolor torácico o la sensación de presión en el pech

Las dolencias cardiovasculares engloban alteraciones que afectan al corazón y al sistema circulatorio, desde hipertensión arterial o arritmias hasta cardiopatía isquémica o insuficiencia cardiaca. Según expertos de la Sociedad Española de Cardiología, muchas de estas patologías evolucionan de forma silenciosa durante meses o años, por lo que el diagnóstico precoz resulta fundamental para mejorar el pronóstico.

Entre las manifestaciones más frecuentes se encuentran las palpitaciones o arritmias, el dolor torácico o la sensación de presión en el pecho, la fatiga inusual o la dificultad para respirar, así como mareos o episodios de síncope. No todas las dolencias cardiovasculares implican el mismo nivel de riesgo, pero sí requieren un control clínico periódico que permita valorar su evolución y ajustar el tratamiento en función de cada paciente.

Y es que, en los últimos días han trascendido informaciones, según Libertad Digital, sobre un posible tratamiento médico por una posible dolencia cardiovascular del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Así, allá del caso concreto, especialistas en cardiología recuerdan que las enfermedades cardiovasculares constituyen un grupo amplio de patologías que requieren control médico continuado, prevención activa y un seguimiento individualizado para evitar complicaciones graves a medio y largo plazo.

Entre las manifestaciones más frecuentes:

La prevención en personas con riesgo cardiovascular depende de los factores individuales, aunque los cardiólogos coinciden en varias medidas esenciales. Entre ellas destacan el control de la presión arterial y del colesterol, el seguimiento de una dieta cardiosaludable baja en sal y grasas saturadas, la práctica regular de ejercicio físico adaptado a la condición del paciente, evitar el tabaco y limitar el consumo de alcohol, así como la gestión del estrés, especialmente relevante en profesiones con alta carga de responsabilidad. La Organización Mundial de la Salud estima que hasta el 80% de los eventos cardiovasculares prematuros pueden prevenirse mediante hábitos saludables y un adecuado seguimiento médico.

Cuando se detecta una dolencia cardiovascular, los especialistas recomiendan seguir un protocolo clínico que incluya una historia clínica detallada y la evaluación de factores de riesgo, la realización de pruebas complementarias como electrocardiograma, ecocardiograma o pruebas de esfuerzo, y un tratamiento farmacológico personalizado —con antiagregantes, anticoagulantes, betabloqueantes u otros fármacos— según la patología concreta. A ello se suman revisiones periódicas para monitorizar la evolución del paciente, ya que el seguimiento continuo permite ajustar el tratamiento y reducir el riesgo de complicaciones.

Enfermedades que derivan una dolencia cardiaca

Dependiendo de su naturaleza y de la evolución clínica, algunas dolencias cardiovasculares pueden aumentar el riesgo de eventos mayores si no se controlan adecuadamente. Entre ellos:

Dependiendo de su naturaleza y de la evolución clínica, algunas dolencias cardiovasculares pueden aumentar el riesgo de eventos mayores si no se controlan adecuadamente. Entre ellos figuran la trombosis, caracterizada por la formación de coágulos que pueden obstruir arterias o venas; el infarto de miocardio, provocado por la interrupción del flujo sanguíneo al corazón; el ictus o accidente cerebrovascular en caso de embolias originadas en el sistema cardiovascular; y la insuficiencia cardiaca, cuando el corazón pierde capacidad de bombeo. La probabilidad real de que estas complicaciones ocurran depende del diagnóstico concreto, de la adherencia al tratamiento y de los factores de riesgo asociados.

¿Cómo se previene si se tiene riesgo cardiovascular?

La prevención depende de los factores individuales, pero los cardiólogos coinciden en varias medidas fundamentales:

¿Si aparecen complicaciones?

Si aparecen complicaciones, el abordaje médico varía según la gravedad y el tipo de evento cardiovascular. Puede incluir tratamiento farmacológico intensivo con anticoagulantes, antiagregantes o estatinas; procedimientos intervencionistas como la angioplastia o la colocación de stents; cirugía cardiaca en casos más avanzados; y programas de rehabilitación cardiaca orientados a recuperar la capacidad funcional y prevenir recaídas.

En definitiva, los especialistas coinciden en que cualquier dolencia cardiovascular, incluso en fases iniciales, debe abordarse con un plan médico individualizado, revisiones periódicas y cambios sostenidos en el estilo de vida. La detección temprana y la adherencia terapéutica son los pilares que marcan la diferencia entre una evolución estable y el riesgo de complicaciones graves como la trombosis o el infarto.

Pasos médicos tras el diagnóstico

Cuando se detecta una dolencia cardiovascular, los expertos recomiendan un protocolo clínico que suele incluir: