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La compleja técnica para tratar el cáncer de piel

Este tipo de cirugía permite saber con certeza que la lesión ha sido extirpada por completo y ofrece un mejor resultado estético que el que se obtiene con otras técnicas

Las redes sociales, la moda de estar morenos, una mala protección y, sobre todo, la falta de información sobre los peligros reales de una exposición continuada a la radiación solar continúa aumentando los casos de cáncer de piel. Según datos de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), cada año se diagnostican más de 78.000 nuevos casos de cáncer de piel en nuestro país.

Tanto es así que el cáncer cutáneo es uno de los que más casos acumula y ha aumentado su incidencia en un 40% en los últimos 4 años. Entre sus variantes, precisamente, están los melanomas (cáncer que se forma en los melanocitos, las células de la piel responsables del color) y los no melanomas (los que se forman en otras células de la epidermis como los queratinocitos o las células basales), de cuya detección temprana y correcta extirpación dependerá el grado de curación.

Si los tumores en la piel se detectan a tiempo, el dermatólogo puede realizar una cirugía mínimamente invasiva que lo eliminará por completo, como es el caso de la cirugía que de la que hablaremos en este artículo con los expertos de Quirónsalud: la cirugía de MOHS.

¿Qué es la cirugía de MOHS?

La cirugía de MOHS es, como decimos, un procedimiento específico para tratar el cáncer de piel no melanoma que permite que el carcinoma sea extirpado causando el menor daño posible a la piel de alrededor, al tiempo que se lleva a cabo un estudio exhaustivo de la zona en busca de restos de lesión. El procedimiento consiste en ir cortando la piel en capas finas que se examinan detenidamente, y en el momento, para descartar restos tumorales. Un proceso que se repite una y otra vez hasta que se eliminan completamente las células afectadas.

Esta técnica permite extirpar carcinomas epidermoides y, principalmente, basocelulares, que son los más frecuentes en el ser humano y especialmente en España, donde el índice de radiación ultravioleta es muy alto, tal y como recuerda la Dra. Ana Suárez Valle, especialista en Dermatología del Hospital Quirónsalud San José, y experta en este tipo de cirugía.

Dra. Ana Suárez Valle, especialista en Dermatología del Hospital Quirónsalud Sán José @Quirónsalud

El gran potencial de la cirugía de MOHS

Las principales ventajas que aporta la cirugía de MOHS es un gran potencial de curación, la certeza de que la lesión ha sido extirpada por completo en el mismo quirófano, y el mismo día de la intervención; y no menos importante, un mejor resultado estético que el que se obtiene con otras técnicas.

Durante el procedimiento de extirpación, que se realiza bajo anestesia local, se retira el tumor y una fina capa de piel que un patólogo analiza al momento en un laboratorio.  Una supervisión microscópica del tejido que permitirá guiar al cirujano para saber dónde quedan restos tumorales, y que se repetirá hasta que los márgenes de la lesión sean negativos. Gracias a esto, explica la Dra. Suárez Valle, «no se necesita retirar la piel afectada con un margen de seguridad, lo que permite conservar lo máximo posible el tejido sano».

Un punto realmente importante cuando hablamos de cáncer de piel, añade la especialista, ya que «la mayoría de los tumores cutáneos se localizan en la cara, el escote y el cuero cabelludo. Zonas en las que se necesita conservar el máximo posible de piel y disminuir lo máximo posible la cicatriz final, para contribuir a un mejor resultado estético».

Un equipo entrenado en la cirugía de MOHS

El equipo que normalmente lleva a cabo la cirugía de Mohs está formado principalmente por un dermatólogo especializado, y específicamente entrenado en esta compleja técnica.

Requiere además de la participación de un técnico especialista en anatomía patológica, y de un laboratorio familiarizado con la técnica, en el que se analizará inmediatamente la muestra de tejido.

El equipo lo completa un anatomopatólogo, que es el encargado de revisar la muestra de piel al microscopio para verificar si hay células cancerosas.

Un proceso que, como explican desde Quirónsalud, se repite todas las veces que sea necesario hasta poder determinar en el propio quirófano que el tumor ha sido completamente eliminado. En caso de haber eliminado por completo el tejido canceroso se procede entonces a la reconstrucción de la piel para poder cerrar la herida quirúrgica de la forma más estética posible.