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¿Cómo reconocer un ataque de ansiedad?

La ansiedad es uno de los trastornos más habituales de los últimos años en nuestra sociedad. Se relaciona normalmente con el estrés y puede abrir una puerta directa a un estado depresivo (si no se trata a tiempo). Por eso, hoy te contamos cómo reconocer un ataque de ansiedad.

La confusión entre estrés y ansiedad es muy común

Los expertos afirman que es un «mecanismo» que nos pone alerta frente a estímulos externos (o internos) que percibimos como amenazantes o peligrosos. En este caso, la ansiedad es positiva porque es adaptativo y responde a una reacción natural del ser humano .

El problema radica, cuando esta reacción propia de la ansiedad «normal», se radicaliza, intensifica y se vuelve patológica.

¿Cómo sabemos si sufrimos un ataque de ansiedad?

Médicos y especialistas, explican que la ansiedad cuando se transforma en patología, estamos ante un trastorno de ansiedad.

¿Cómo identificamos si se sufre un trastorno de ansiedad?

En este caso, hay una serie de síntomas bastante claros que se producen cuando nos encontramos ante lo que se denomina un «ataque de ansiedad»(a veces son tan intensos que se confunden con ataques al corazón). Los síntomas habituales son:

Dolor de pecho muy intenso

El dolor de pecho es muy intenso

Es causado por la tensión muscular, de ahí que se le confunda con un infarto. En este caso, los expertos recomiendan respiraciones muy profundas para relajarse y volver a una respiración normal.

Temblores y escalofríos intensos

Es una reacción muy normal que se irá apagando a medida que la ansiedad se reduzca.

Manchas, erupciones e irritaciones en la piel

Esto es muy frecuente en los trastornos de ansiedad.

Sensación de ahogo

Uno de los síntomas más claros de un ataque de ansiedad: dificultad para respirar correctamente y el llamado «nudo en la garganta»

La sensación de ahogarse es una de las más recurrentes, junto a la dificultad para respirar correctamente y el llamado «nudo en la garganta». Esto se debe a que los músculos de la garganta se contraen ante la ansiedad.

La sudoración se vuelve excesiva

Los niveles de sudor vuelven a la normalidad a medida que la persona se va calmando y la ansiedad disminuye.

La piel se empalidece

Ante esta situación de «alarma», la sangre se desvía a los músculos.

Boca seca

Este síntoma es muy común. Como los líquidos se desvían durante la ansiedad para su uso en otras partes del cuerpo, la boca se seca.