Misión espacial y salud

¿Cómo afecta el espacio al sistema reproductivo de la mujer?: esto es lo que dice una ginecóloga

La microgravedad puede alterar la función endocrina del ovario

Artemis II
Astronautas en Artemis II.

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El reciente impulso de la exploración espacial, marcado por misiones como Artemis II, ha reavivado el interés científico por comprender cómo las condiciones extremas del espacio afectan al organismo humano. Entre los aspectos menos estudiados, pero cada vez más relevantes, se encuentra el impacto de la microgravedad y la radiación en la fertilidad femenina. Estas variables podrían influir en el equilibrio hormonal, alterar el funcionamiento ovárico e incluso relacionarse con procesos como la insuficiencia ovárica prematura, abriendo nuevas líneas de investigación sobre la salud reproductiva en entornos no terrestres.

«A pesar de que la investigación en humanos es limitada, estudios realizados en roedores y modelos in vitro nos muestran que tanto la microgravedad como la radiación pueden alterar el equilibrio hormonal femenino y, por tanto, la función ovárica, a través de la alteración de la esteroidogénesis (la formación de las hormonas sexuales), la disrupción del eje hipotálamo-hipófisis-gonadal o el deterioro de la maduración ovocitaria. La radiación cósmica galáctica, y especialmente las partículas de alta energía y alta carga, pueden producir de manera dosis-dependiente la destrucción de los folículos ováricos, a través del daño al ADN, del estrés oxidativo y de la apoptosis masiva que puede persistir incluso una semana después de la exposición. La microgravedad puede alterar la función endocrina del ovario mediante mecanismos como la supresión de la producción de estrógenos, alteraciones en el ciclo menstrual y deterioro de la maduración ovocitaria», explica en entrevista a OKSALUD la doctora Clara Turégano, ginecóloga de la clínica de Reproducción Asistida Ginemed Madrid Centro.

En este sentido, la especialista sostiene que el sistema reproductivo de la mujer es especialmente vulnerable al ambiente espacial. Por tanto, recalca, «resulta imprescindible realizar a las mujeres astronautas un abordaje previo a la misión como parte integral de la planificación». El enfoque debe ser personalizado, valorando factores como el deseo genésico, la edad o la duración de la misión.

Estudios en marcha

En cualquier caso, los datos sobre salud reproductiva femenina en astronautas son escasos. A pesar de que la experiencia humana en el espacio tiene más de 65 años, se conoce poco sobre el impacto del ambiente espacial en el sistema reproductivo, tanto masculino como femenino, durante las misiones de larga duración. «No existen evidencias directas en mujeres astronautas humanas que documenten insuficiencia ovárica prematura tras viajes espaciales, pero la experiencia en modelos animales y las proyecciones basadas en exposición a radiación espacial sugieren que podría ser un riesgo a tener en cuenta», describe la Dra. Turégano.

Los estudios en roedores expuestos a partículas de alta energía y alta carga, componentes de la radiación cósmica (partículas de hierro, partículas de oxígeno y haces mixtos de iones pesados), demuestran cierta inducción de insuficiencia ovárica prematura. «Basándose en modelos de exposición a radiación, se estima que una misión típica a Marte podría reducir la reserva ovárica de una mujer en aproximadamente un 50%. Esta pérdida folicular no sólo compromete la fertilidad inmediata, sino que acorta el intervalo hasta la menopausia, asociando efectos negativos a nivel cardiovascular, óseo o muscular», declara Turégano.

No obstante, queda mucho camino por recorrer y la evidencia actual presenta limitaciones importantes, dado que se trata de experimentos in vitro que pueden diferir de la mezcla de múltiples partículas que contiene la radiación cósmica, así como de la falta de investigación sobre los efectos combinados de la radiación y la microgravedad, ya que sus contribuciones individuales y sinérgicas potenciales permanecen insuficientemente caracterizadas.

Paralelismo tierra-espacio

Preguntada acerca de qué paralelismo puede establecerse entre los factores extremos del espacio y otros factores ambientales que afectan a la fertilidad en la Tierra asevera: «El paralelismo más directo se realiza entre la radiación cósmica galáctica y la radioterapia oncológica, debido a que los mecanismos de acción estudiados resultan similares: daño al ADN, estrés oxidativo y apoptosis masiva de folículos. De la misma manera, contaminantes terrestres como los disruptores endocrinos ambientales (EDCs) como el bisfenol A o los ftalatos se relacionan con disfunción ovárica mediante estrés oxidativo similar, causando daño al ADN y alterando la foliculogénesis. De igual manera y en comparación con los efectos de la microgravedad, los EDCs pueden desregular la esteroidogénesis ovárica, afectando a la producción endocrina del ovario y, por extensión, al desarrollo folicular».

Con todo, la ginecóloga de la clínica de Reproducción Asistida Ginemed Madrid Centro relata que los estudios sobre los efectos del espacio en la fertilidad femenina están impulsando múltiples innovaciones en medicina reproductiva, de las cuales no solo se van a beneficiar las mujeres astronautas: «Estas investigaciones están acelerando el desarrollo de tecnologías de preservación de fertilidad, de agentes radioprotectores, terapias regenerativas y, de forma más global, modelos de medicina personalizada. La convergencia de la medicina espacial con la biología reproductiva representa una intersección novedosa y crítica que requiere de un marco de estudio interdisciplinar mediante la integración de la ingeniería biomédica, la endocrinología reproductiva y la medicina espacial. Se trata de un campo de investigación emergente, ya que los estudios sobre los efectos del ambiente espacial son limitados, no solo en el área de la reproducción».

En resumen, reconoce que, aunque hoy en día existe una «brecha significativa» entre las ambiciones de la expansión espacial y nuestro conocimiento actual en salud reproductiva, «más allá de suponer un desafío técnico, se trata de un pilar fundamental en la escalada espacial, que refleja nuestros valores en equidad de género y el compromiso ético de proteger a quienes se aventuran a cruzar las fronteras de la humanidad».

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