La clindamicina: qué es y para qué sirve este medicamento
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Pocas cosas tienen más riesgo que medicarnos sin que el remedio haya sido indicado por un profesional. Siempre hay que averiguar cuáles son los usos y los potenciales peligros de cada medicamento antes de utilizarlo, por lo que en este artículo vamos a analizar qué es la clindamicina, para qué sirve y cuándo nos la suelen recetar.
En primer lugar, se trata de medicamento que puede ser suministrado tanto por vía tópica como por vía inyectable. La mayor parte del mismo se metaboliza a las pocas horas, mientras que sus metabolitos son expulsados posteriormente a través de la orina. Y su objetivo es el de prevenir el desarrollo de las bacterias.
¿Por qué la clindamicina es importante?
Al ser capaz de controlar el surgimiento de dichos microorganismos dentro del cuerpo humano, la clindamicina resulta indispensable en tratamientos contra varias infecciones comunes, como las causadas por anaerobios. También es común en terapias contra infecciones por staphylococcus aureus o streptococcus pneumoniae.
Los Manuales MSD, conocidos como los Manuales Merck en los Estados Unidos y Canadá, y fuente de consulta permanente para los médicos alrededor del mundo, explican que este fármaco además puede combinarse.
Es habitual, de hecho, que se lo incluya en las recetas que se realizan a pacientes con alergia a la penicilina. Igualmente, su uso está limitado a casos específicos en los que otros tratamientos no van bien del todo.
¿Qué es más fuerte: la clindamicina o la amoxicilina?
Ésta es una pregunta frecuente, la clindamicina es más o menos igual de efectiva que la amoxicilina, aunque son incomparables pues su utilización se da sobre enfermedades diferentes, y no deben ser sustituidas entre ellas.
¿Cómo se toma?
Al ser la clindamicina un medicamento con ciertas contraindicaciones, basadas especialmente en su dosis, jamás debe consumirse sin la supervisión de un profesional de la salud, por lo que la aplicación dependerá de la receta.
En general, por vía oral se recomiendan dosis de hasta 450 mg, con cuatro consumos diarios cada seis horas. Suponiendo que el individuo esté impedido de tomar el antibiótico, entonces se procedería a las inyecciones.
Luego, algunas personas también reciben el consejo de añadir la clindamicina a sus terapias contra trastornos como por ejemplo el acné o las infecciones vaginales, si bien en esos casos las dosis son mucho menores, sugiriéndose lociones o cremas que casi todos los laboratorios farmacéuticos comercializan hoy en día.
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