La ciencia identifica una posible «puerta de entrada» del Parkinson entre neuronas
El Parkinson afecta a millones de personas en el mundo y se caracteriza por la pérdida progresiva de neuronas responsables del control del movimiento

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Un equipo de investigadores de la Yale School of Medicine podría haber dado un paso decisivo para comprender cómo se propaga la enfermedad de Parkinson dentro del cerebro. El hallazgo, publicado en la revista científica Nature Communications, identifica dos proteínas presentes en la superficie de las neuronas —mGluR4 y NPDC1— que actuarían como una especie de «puerta de entrada» para la expansión de la proteína tóxica α-sinucleína.
La enfermedad de Parkinson afecta a millones de personas en el mundo y se caracteriza por la pérdida progresiva de neuronas responsables del control del movimiento. Uno de los principales rasgos de esta patología es la acumulación de α-sinucleína mal plegada, una proteína que forma agregados tóxicos capaces de extenderse de una célula nerviosa a otra, agravando el deterioro cerebral.
Hasta ahora, los científicos sabían que esta proteína «viajaba» entre neuronas, pero desconocían con precisión el mecanismo utilizado para infiltrarse en células sanas. El nuevo estudio liderado por el neurólogo Stephen M. Strittmatter apunta a que las proteínas mGluR4 y NPDC1 desempeñan un papel fundamental en ese proceso. Según los investigadores, ambas proteínas forman un complejo molecular capaz de reconocer, unir e internalizar los agregados de α-sinucleína.
«Si entendemos cómo la α-sinucleína entra en las neuronas, podríamos bloquear o ralentizar la progresión de la enfermedad», explicó Strittmatter en declaraciones difundidas por Yale.
Experimentos en ratones y neuronas
El equipo realizó un amplio análisis de más de 4.400 proteínas de membrana para identificar cuáles interactuaban con la α-sinucleína. Entre todas ellas, mGluR4 y NPDC1 destacaron como las principales candidatas. Posteriormente, los investigadores utilizaron modelos animales y cultivos neuronales para comprobar su función.
Los resultados fueron llamativos: ratones modificados genéticamente para carecer de alguna de estas proteínas mostraron una protección significativa frente al daño neuronal causado por la α-sinucleína. Además, los animales presentaron una menor pérdida de neuronas dopaminérgicas, esenciales para el control motor y especialmente afectadas en el Parkinson.
En experimentos adicionales, los científicos observaron que eliminar simultáneamente ambas proteínas reducía aún más la capacidad de la α-sinucleína para penetrar en las neuronas y causar degeneración.
Una posible vía para nuevos tratamientos
El descubrimiento abre la puerta al desarrollo de terapias capaces de interferir en la propagación de la enfermedad. En lugar de centrarse únicamente en aliviar los síntomas —como ocurre con los tratamientos actuales— futuras estrategias podrían intentar frenar el avance del daño cerebral.
Los investigadores advierten, sin embargo, que todavía queda un largo camino antes de que estos hallazgos puedan traducirse en medicamentos para pacientes. Aunque los resultados en modelos animales son prometedores, será necesario confirmar si el mismo mecanismo ocurre en humanos y si bloquear estas proteínas es seguro a largo plazo.
Aun así, expertos del campo consideran que el estudio aporta una de las evidencias más sólidas hasta la fecha sobre el modo en que el Parkinson se expande por el sistema nervioso.
La investigación también podría tener implicaciones para otras enfermedades neurodegenerativas relacionadas con proteínas mal plegadas, como la demencia con cuerpos de Lewy.