Papa León XIV

Cuándo fue la última visita de un papa a España y quién fue: el evento que marcó a toda una generación de jóvenes

Papa España
Blanca Espada

La visita de un Papa a España no es algo que se vea todos los días. De hecho, han pasado ya 15 años desde la última vez, así que no es raro que ahora, con el viaje de León XIV a nuestro país y que tendrá lugar en junio, mucha gente esté recordando cuándo fue el anterior viaje del Papa de Roma a Madrid.

Y para recordar bien nos tenemos que ir al mes de agosto de 2011 cuando Madrid celebró un evento que durante unos días lo ocupó todo y que fue la Jornada Mundial de la Juventud. Fue entonces cuando Benedicto XVI llegó a España en un viaje corto de apenas cuatro días, pero que dejó bastante más huella de lo que parecía en ese momento. Quien lo vivió lo recuerda bien y quien no, seguramente habrá visto en algún momento las calles llenas de gente, banderas de distintos países, grupos de jóvenes por todas partes y un ambiente que no era el habitual en la ciudad.

La última visita de un Papa a España

La última vez que un Papa estuvo en España fue en agosto de 2011. Benedicto XVI, Joseph Ratzinger, viajó a Madrid para presidir la Jornada Mundial de la Juventud, un encuentro internacional que reunió a jóvenes de todo el mundo durante varios días.

No fue una visita larga, pero sí intensa ya que desde el primer momento dejó claro el enfoque que quería darle, con un mensaje directo nada más aterrizar: «No os avergoncéis del Señor». Una frase corta, sencilla, pero que se repitió bastante durante aquellos días. Además, el contexto no era cualquiera ya que en aquella época España estaba en plena crisis económica y eso también se notó en los discursos. El Papa habló de jóvenes preocupados por el trabajo, por el futuro, por una situación que en aquel momento era bastante incierta.

Un verano que cambió el ambiente en Madrid

Más allá de los actos oficiales, lo que muchos recuerdan es el ambiente. Madrid se llenó de gente durante días, pero no era el típico turismo sino que era algo distinto y en la capital se pudo ver a grupos cantando, mochilas, voluntarios por todas partes y celebraciones en distintos puntos de la ciudad.

Y uno de los momentos más comentados fue la llegada del Papa a Cibeles, atravesando la Puerta de Alcalá. Allí lanzó uno de sus mensajes más críticos, advirtiendo de una sociedad que pretende decidir por sí sola qué está bien y qué está mal sin referencias externas. No fue un discurso suave. Hubo partes que generaron debate, sobre todo por ese tono más directo.

La noche de la tormenta que nadie olvida

Pero si hay una imagen que se repite cuando se habla de aquella visita, es la de Cuatro Vientos bajo la lluvia. La vigilia estaba prevista como uno de los momentos clave del encuentro, pero el tiempo cambió el guion. Una tormenta bastante fuerte cayó sobre el recinto, obligando a parar el acto durante unos minutos. Y aun así, la gente no se fue.

Cuando todo se retomó, Benedicto XVI improvisó unas palabras que terminaron siendo de lo más recordado de aquella visita: «Vuestra fuerza es mayor que la lluvia». Fue un momento muy concreto, pero marcó bastante el recuerdo general. No por el discurso en sí, sino por la imagen de miles de personas aguantando el temporal sin moverse.

Mensajes que fueron más allá del acto religioso

Durante esos días no todo giró en torno a grandes concentraciones. También hubo encuentros más pequeños, aunque igual de significativos. En El Escorial, por ejemplo, habló de educación y criticó una visión demasiado práctica o utilitarista de la enseñanza. También defendió la necesidad de buscar la verdad más allá de lo inmediato.

En otro momento, lanzó un mensaje bastante directo a los jóvenes: «No paséis de largo ante el sufrimiento humano». Una frase sencilla, pero que conectó bastante en un contexto donde muchas personas lo estaban pasando mal. Y también hubo tiempo para dirigirse a seminaristas, profesores o personas con discapacidad, insistiendo en ideas como la dignidad de cada vida o la necesidad de compromiso.

El cierre de una visita que dejó huella

Antes de marcharse, ya en el aeropuerto, Benedicto XVI dejó un mensaje más tranquilo, más institucional si se quiere, pero también bastante claro. Definió España como una gran nación capaz de avanzar sin perder su identidad. También agradeció el trabajo de los miles de voluntarios que participaron en la organización, algo que había sido clave para que todo funcionara.

Con el paso del tiempo, aquella visita ha quedado como uno de esos momentos que mucha gente recuerda con bastante claridad. No sólo por lo que se dijo, sino por lo que se vivió en la calle.

Y ahora, con la llegada de León XIV entre el 6 y el 12 de junio de 2026, es inevitable que vuelvan esas comparaciones. Para algunos será una repetición de algo ya vivido. Para otros, directamente, la primera vez que vean algo así. Y eso, al final, es lo que hace que este tipo de visitas sigan teniendo tanto impacto.

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