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Pastel de calabacín, jamón york y queso al horno: receta fácil y muy jugosa

Aprende a hacer un pastel de calabacín, jamón york y queso al horno, una receta fácil, jugosa y perfecta para cualquier comida o cena.

Empanadillas de jamón york y queso philadelphia

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Pastel de verduras de temporada

  • Francisco María
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Hay días en los que la cocina pide a gritos soluciones reconfortantes, pero sin renunciar a la ligereza ni pasar horas interminables frente a los fogones. El calabacín, con su capacidad para absorber matices y aportar una jugosidad, se convierte en el aliado perfecto cuando se busca un plato principal capaz de contentar a todo el mundo sin complicaciones innecesarias. Al ensamblar finas láminas de esta verdura con capas de jamón y queso fundente, sometiéndolo todo a un horneado pausado, se logra un bocado tierno por dentro y provisto de una superficie dorada irresistible.

Quienes disfrutan buscando alternativas hogareñas con estos mismos productos sabrán que las posibilidades son infinitas, extendiéndose mucho más allá de los formatos tradicionales. Un buen fondo de armario en la cocina permite improvisar desde una ligera Lasaña de calabacín hasta recursos rápidos inspirados en Recetas con jamón york para cenar, donde la combinación salada encuentra siempre un equilibrio sobresaliente. De hecho, cuando el tiempo apremia, este pastel al horno funciona como la evolución lógica de ideas tan socorridas como unos Rollitos de jamón york y queso fríos, elevando la textura melosa gracias al calor directo del gratinado.

Ingredientes

Cómo hacer pastel de calabacín, jamón york y queso al horno paso a paso

  1. El proceso arranca con el tratamiento del calabacín. Tras lavar bien las piezas y desechar los extremos, se cortan en rodajas finas, de un par de milímetros de grosor, empleando una mandolina para asegurar la precisión.
  2. Es recomendable extender estas rodajas sobre papel absorbente y espolvorearles un punto de sal para que suelten el exceso de agua vegetal.
  3. Mientras reposan unos minutos, se enciende el horno a 190 grados con calor arriba y abajo para que alcance la temperatura idónea.
  4. Batir los huevos con la nata, sal, pimienta y nuez moscada.
  5. En una fuente para horno poner mantequilla untada e ir montando el pastel en capas: una base de rodajas de calabacín solapadas, seguida de una capa de jamón york y otra generosa de queso fundente. Se repite la operación hasta agotar los ingredientes, coronando la estructura con el calabacín restante.
  6. Se vierte la mezcla de huevo y nata de manera uniforme por toda la superficie, asegurándose de que el líquido penetre hasta el fondo de la fuente. 
  7. Horno 180 grados unos 30-35 minutos.

Trucos para que salga perfecto

El mayor enemigo de esta receta es el agua propia del calabacín. Si se omite el paso de escurrir las rodajas con sal o de secarlas con papel, el pastel puede quedar acuoso al cortarlo. Un truco de cocina muy útil consiste en darles un breve salteado en seco en una sartén grande durante un par de minutos antes de montar el plato, evaporando así la humedad sobrante sin llegar a ablandarlas en exceso.

Variantes de la receta

La flexibilidad de esta base admite múltiples variaciones según los gustos de los comensales o los restos que queden en la nevera. Quienes busquen un perfil de sabor más intenso pueden sustituir la mitad del jamón york por lonchas finas de jamón serrano o bacon ahumado, aportando un contraste salado muy interesante.

Otra alternativa excelente consiste en añadir una capa intermedia de cebolla pochada muy lentamente con un toque de tomillo, o incorporar espinacas frescas salteadas.

Con qué acompañar pastel de calabacín, jamón york y queso al horno

Al tratarse de una elaboración consistente y rica en matices melosos, el acompañamiento ideal debe aportar frescor y ligereza para equilibrar el conjunto. Una ensalada de brotes verdes tiernos con vinagreta de frutos rojos o un toque de limón limpia el paladar de maravilla entre bocado y bocado.

Cómo conservar pastel de calabacín, jamón york y queso al horno

Este pastel aguanta la refrigeración extraordinariamente bien, lo que lo convierte en un candidato perfecto para la cocina de aprovechamiento o para dejar listo con antelación. Una vez totalmente frío, debe cubrirse con film transparente o guardarse en un recipiente hermético, donde se conservará en perfectas condiciones durante tres o cuatro días.

Información suplementaria:

Tiempo de preparación: 20 minutos (más 35-40 minutos de horneado).

Porciones: 4 a 6 raciones generosas.

Información nutricional: Alrededor de 210 kcal por porción (unas 1.050 kcal en total para toda la fuente).

Tipo de cocina: Casera mediterránea / Tradicional.

Tipo de comida: Comida principal o cena única.