Recetas de cocina
Recetas de carne

Caldo de huesos casero: receta tradicional y beneficios

Guía completa para hacer caldo de huesos casero, nutritivo y tradicional, paso a paso y con consejos clave.

Caldo de pollo casero

Caldo verde portugués

Guiso caldoso de rape y verduras

  • Francisco María
  • Colaboro en diferentes medios y diarios digitales, blogs temáticos, desarrollo de páginas Web, redacción de guías y manuales didácticos, textos promocionales, campañas publicitarias y de marketing, artículos de opinión, relatos y guiones, y proyectos empresariales de todo tipo que requieran de textos con un contenido de calidad, bien documentado y revisado, así como a la curación y depuración de textos. Estoy en permanente crecimiento personal y profesional, y abierto a nuevas colaboraciones.

El caldo de huesos casero es una de esas preparaciones que han pasado de generación en generación sin perder vigencia. Durante siglos ha sido un básico en muchas cocinas, no solo por su sabor reconfortante, sino también por su valor nutricional. Hoy, cuando se habla tanto de cocina consciente y aprovechamiento, este caldo vuelve a ocupar el lugar que merece.

¿Qué es el caldo de huesos y por qué es tan especial?

El caldo de huesos se obtiene tras una cocción larga y lenta de huesos (de pollo, ternera o cerdo), junto con verduras y aromáticos. A diferencia de otros caldos rápidos, aquí el tiempo es clave: solo así se liberan minerales, colágeno y gelatina, responsables de su textura y beneficios.

Puede elaborarse a partir de restos de otras recetas, como un Caldo pollo asado, aprovechando carcasas y huesos ya cocinados, lo que lo convierte en un ejemplo perfecto de cocina de aprovechamiento.

Receta tradicional de caldo de huesos casero

Ingredientes básicos:

  • 1–1,5 kg de huesos (rodilla de ternera, espinazo, carcasas de pollo o mezcla)

  • 1 cebolla

  • 2 zanahorias

  • 1 puerro

  • 1 rama de apio (opcional)

  • 1 hoja de laurel

  • Granos de pimienta negra

  • Agua fría

  • Sal (al final)

Elaboración paso a paso:

  1. Blanquea los huesos (opcional): cúbrelos con agua fría, lleva a ebullición y desecha esa primera agua para un caldo más limpio.

  2. Coloca los huesos en una olla grande y cúbrelos con agua fría.

  3. Añade las verduras troceadas y las especias.

  4. Cocina a fuego muy bajo durante al menos 4 horas (idealmente 6–8), espumando de vez en cuando.

  5. Cuela el caldo y deja enfriar. Retira la grasa solidificada si buscas un Caldo bajo en grasas.

  6. Ajusta de sal al final.

Este mismo proceso puede adaptarse para un Caldo de carne casero más intenso o combinarse con verduras para un perfil más suave.

Beneficios del caldo de huesos

El caldo de huesos es apreciado por su aporte natural de:

  • Colágeno y gelatina, que contribuyen a la salud de articulaciones, piel y uñas.

  • Minerales como calcio, fósforo y magnesio.

  • Aminoácidos que apoyan la digestión y el sistema inmunitario.

Además, es ligero, fácil de digerir y muy recomendable en épocas de frío, convalecencia o cuando apetece algo reconfortante sin ser pesado.

Variaciones y alternativas

Si prefieres una opción vegetal, puedes inspirarte en un Caldo de verduras casero y adaptarlo a tus gustos. Aunque no aporta colágeno, sigue siendo una base excelente para sopas y guisos.

En algunas regiones, el caldo adopta personalidad propia, como el tradicional Caldo quemao almeria, que demuestra cómo una receta humilde puede convertirse en un plato con identidad.

Cómo aprovechar el caldo y sus sobras

El caldo de huesos no solo sirve para beber o hacer sopas. Es una base magnífica para arroces, legumbres y salsas. Incluso los restos sólidos pueden reutilizarse: con la carne sobrante es posible preparar unas deliciosas Croquetas con sobras de caldo, evitando desperdicios.

En resumen: el caldo de huesos casero es una receta sencilla, económica y profundamente nutritiva. Prepararlo en casa permite controlar ingredientes, reducir residuos y disfrutar de un alimento tradicional que sigue teniendo pleno sentido en la cocina actual.