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Buenas noticias para las familias vascas: llegan nuevas ayudas al cuidado de hijos y esta podría ser la fecha clave

Una parte importante de la política social vasca podría cambiar dentro de poco, porque el Gobierno Vasco tiene ya sobre la mesa un nuevo modelo de ayudas a la conciliación. El documento, que continúa en fase de trabajo dentro del Departamento de Bienestar, Juventud y Reto Demográfico, apunta a una reorganización profunda de estas ayudas para que resulten más accesibles y encajen mejor en el día a día de las familias vascas que cuidan de sus hijos mientras mantienen su actividad laboral. La idea del Ejecutivo es que el nuevo sistema pueda entrar en vigor en este primer trimestre de 2026, algo que muchas familias observan con atención ante los cambios que se esperan.

El impacto esperado es notable. Según la memoria económica que se ha publicado, el número de familias vascas potencialmente beneficiarias de estas ayudas crecerá alrededor de un 20%, pasando de las actuales 12.233 a unas 15.000. No se trata sólo de un aumento cuantitativo. El Ejecutivo ha puesto el foco en flexibilizar las condiciones de acceso, una demanda histórica entre los colectivos familiares que, con el modelo actual, veían cómo muchos casos quedaban fuera por criterios demasiado estrictos. A eso se suma una reordenación de los días máximos de disfrute por pareja y un incremento directo en las cuantías económicas. Todo ello configura un escenario en el que la conciliación laboral y familiar en Euskadi podría dar un salto importante en los próximos años, especialmente para quienes mantienen jornadas reducidas o excedencias para atender a sus hijos.

Buenas noticias para las familias vascas: llegan nuevas ayudas al cuidado de hijos

Uno de los cambios más relevantes tiene que ver con la forma de acreditar la reducción o la excedencia laboral. Hasta ahora, las familias debían demostrar un periodo mínimo de 59 días consecutivos para poder acceder a la prestación, lo que dejaba fuera a quienes necesitaban organizar la conciliación en periodos más cortos y discontinuos. Con el nuevo decreto, estos tramos podrán acumularse hasta alcanzar el umbral exigido, lo que abre la puerta a situaciones más flexibles y adaptadas a la realidad de muchos hogares.

Este ajuste va acompañado de una revisión profunda en el reparto de días de disfrute por pareja. Hasta el momento existía una discriminación positiva hacia el hombre, que podía utilizar todos los días asignados a la unidad familiar, mientras que la mujer solo podía acceder a la mitad. Esa desigualdad desaparece. A partir de la entrada en vigor del nuevo decreto, ambos progenitores tendrán exactamente los mismos límites y podrán repartirse los días como consideren.

Nuevos topes por pareja y fin de la desigualdad en los días disponibles

El cambio afecta tanto a las excedencias como a las reducciones de jornada. En el caso de la excedencia, la cifra máxima por pareja se fija en 900 días. Hasta ahora, una mujer solicitante solo podía acceder a un máximo de 548 días, mientras que un hombre tenía reconocidos hasta 900. Lo mismo sucede con la reducción de jornada, en la que el nuevo límite conjunto será de 2.700 días, frente a los 3.900 asignados a mujeres y 7.800 a hombres en el modelo anterior.

La medida tiene un impacto directo sobre las mujeres, que representan el 85% de las beneficiarias. Según recoge el informe económico, muchas de ellas podrán disfrutar por primera vez de la totalidad de los días disponibles, y no únicamente del 50% reservado hasta ahora. Es un cambio de fondo que busca corregir una desigualdad histórica en el acceso a la prestación.

Un aumento del 10% en las ayudas económicas

El proyecto de decreto también incluye una revisión al alza de las cuantías económicas. Las familias que recurren a una reducción de jornada o a una excedencia para atender a hijos o familiares dependientes recibirán un 10% más de ayuda. Esta subida se traducirá en hasta 350 euros adicionales al año, en función de la renta familiar.

El incremento no será menor para las arcas públicas. El coste por persona beneficiaria pasará de 1.612,34 euros a 1.773,57 euros. Con el aumento previsto en el número de solicitudes y la mejora de las condiciones, el gasto total en 2026 rondará los 26,6 millones de euros. Son 6,8 millones más que en el ejercicio actual, una cifra que refleja el alcance de la reforma.

Hirukide celebra los avances, pero pide ampliar las ayudas a familias numerosas

La federación de familias numerosas de Euskadi, Hirukide, recibió las nuevas medidas con valoración positiva. Destacan especialmente la ampliación de la ayuda de 200 euros a la crianza, que se extenderá hasta los cuatro años, y el citado incremento del 10% en las prestaciones vinculadas a la conciliación. Sin embargo, recuerdan que aún quedan compromisos pendientes.

La organización insiste en la necesidad de que el Gobierno Vasco avance hacia la ampliación de las ayudas destinadas al tercer hijo y sucesivos, pasando de las siete anualidades actuales a diez. Se trata de un apoyo mensual de 100 euros que lleva más de dos décadas en espera de revisión, pese a haberse prometido su ampliación en esta legislatura. Hirukide anima a dar ese paso, igual que se ha hecho con las prestaciones para los primeros y segundos hijos, y pide que la ampliación pueda estar culminada antes de 2028.

Euskadi, a la cabeza en renuncias laborales por conciliación

El debate sobre la conciliación no es teórico. Las cifras del VII Estudio sobre la Situación de las Familias Numerosas en España, elaborado por la Federación Española de Familias Numerosas, muestran un panorama especialmente exigente en Euskadi. Siete de cada diez familias numerosas vascas afirman haber tenido que renunciar a un empleo o rechazar una promoción por no poder compatibilizar su vida laboral con la crianza. Es un porcentaje muy superior al de la media estatal, situado en el 63%.

En la inmensa mayoría de los casos, son las mujeres quienes asumen esa renuncia: siete de cada diez madres han tenido que frenar o interrumpir su carrera profesional. Esta realidad, que sigue repitiéndose año tras año, es uno de los argumentos que sostienen la necesidad de revisar y fortalecer las políticas de apoyo a la conciliación.