Opinión

Ya se sabe: los del PP son presuntamente culpables

La presunción de inocencia existe para todo el mundo en España, salvo si eres político del Partido Popular. En ese caso, te conviertes de manera automática en un presunto culpable. Es lo que le está ocurriendo al presidente de la formación, Pablo Casado. La cacería que está sufriendo no tiene antecedente ni parangón en nuestra historia reciente. Mucho miedo tiene que dar a sus rivales políticos para que se afanen de una manera tan pertinaz en la persecución que está sufriendo el político palentino. OKDIARIO publica este martes que la documentación judicial del máster de Casado reconoce que todos los alumnos tuvieron el mismo trato. Por lo tanto, una posible acusación por cohecho y prevaricación resulta insostenible. Aunque desde algunos sectores políticos y mediáticos traten de criminalizarlo, Casado no está investigado ni acusado de nada.
De hecho, y a diferencia de la tónica general en la política española, ha dado la cara en comparecencia pública siempre que la situación lo ha exigido y acompañado por las pruebas tangibles de sus trabajos. Algo que, amén de presentarse a unas primarias y ganarlas por goleada, no es propio de alguien que tiene algo que esconder, sino de un representante público que está al tanto con los compromisos que le exige la ley. Resulta comprensible, por tanto, que Casado proteste por el agravio comparativo que sufre con respecto a otros rivales políticos. Por ejemplo, la socialista Carmen Montón. La actual ministra de Sanidad tiene un máster en la Universidad Rey Juan Carlos y, sin embargo, nadie le ha pedido mayores explicaciones. De hecho, su situación comparada con la de Pablo Casado es de absoluta indiferencia.
Habría que preguntarse, por tanto, por qué ese comportamiento con el recién estrenado presidente del PP. Está claro que es una figura muy llamativa. Desde el punto de vista político, ha revalorizado la formación de Génova 13. Además, con él bajo el foco mediático, se opacan las acciones de los responsables de todas las irregularidades que pudieran haber existido: los responsables de dicho máster. Los mismos que con sus comportamientos están machacando la credibilidad y el prestigio del centro. Ahí es donde habría que poner la lupa y depurar responsabilidades. Casado no tuvo ningún beneficio por encima de sus compañeros. No se pueden reinterpretar las reglas de entonces porque ahora sea un más que potencial presidente de España.