Una vergonzosa manifestación de racismo estético
En su página promocional del proceso de regularización masiva de inmigrantes, el Gobierno ilustra el contenido de la web con una fotografía de potenciales demandantes de papeles: casi todos son altos, rubios y blancos, como salidos de un catálogo de modelos. Y es que, en efecto, está extraída de un banco de imágenes, de uso gratuito y firmadas por el fotógrafo Vitaly Gariev, de nacionalidad rusa. En la instantánea aparecen «compañeros de trabajo tomándose un selfie en la oficina con un smartphone y posando sonriendo», según reza en la descripción. O sea, que el Ejecutivo de Sánchez dibuja el perfil del inmigrante irregular con rasgos de jóvenes eminentemente nórdicos, cuando quienes van a acogerse al proceso de regularización responden a un patrón físico completamente diferente, pues en su mayoría son marroquíes y ciudadanos de Hispanoamérica. La pregunta que cabe hacerle al lince que ilustre con dicha imagen la web del Gobierno es si la selección responde a un criterio personal o si, por el contrario, ha recibido órdenes de trasladar la idea de que los inmigrantes que van a regularizar su situación provienen de los países nórdicos, porque si así fuera, estaríamos ante un ejercicio supremo de publicidad engañosa de tintes xenófobos.
Desde luego, los jóvenes que salen en la web gubernamental se parecen como un huevo a una castaña a la inmensa mayoría de inmigrantes ilegales que aguardan haciendo cola en el exterior de consulados extranjeros en España. Los figurantes son personas de tez blanca y pelo rubio, retratadas en reuniones de trabajo como si fueran empleados de elevada cualificación. Y todo en medio de un ambiente idílico. Tanto que la pregunta sería: ¿Y para qué van a querer trabajar en España, si gozan de un estatus envidiable allá donde estén? Junto a dicha imagen, la web resume la regularización extraordinaria. Dice que es un proceso excepcional dirigido a las personas migrantes que se encuentran en situación irregular o solicitantes de protección internacional en España, y que hayan llegado antes del 1 enero de 2026. Pues, según Sánchez, las personas migrantes en situación irregular no vienen del Sur. Una suprema exhibición de racismo estético: ya saben, la marginación y discriminación basada en características físicas asociadas a la raza, imponiendo cánones de belleza occidentales y despreciando rasgos afrodescendientes, indígenas o mestizos.