Las tretas del indepe-business
El independentismo siempre ha sido una buena excusa para hacer negocios entre la élite secesionista catalana. Desde los tiempos en los que el ‘Clan Pujol’ campaba a sus anchas y hacía del latrocinio una actividad a gran escala a través de paraísos fiscales y sociedades opacas, hasta el actual menudeo de camisetas, bolis y prendas de ropa interior con motivo del Día de Cataluña, más conocido como Diada. Los secesionistas, agazapados bajo el falso parapeto del «España nos roba» que promulgara en 2013 el entonces president Artur Mas, han hinchado sus cuentas personales con el argumento falaz de la patria catalana. Todo ello a costa de los contribuyentes y de las propias arcas estatales. Un mantra falso, tal y como ha demostrado el informe fiscal difundido por el Ministerio de Hacienda.
Durante aquel ejercicio fiscal de hace tres años, cada madrileño aportó 2.717 euros a las arcas públicas, un 150% más que cada catalán. No pretendemos crear un enfrentamiento fútil entre ciudadanos de distintas regiones, ya que todos somos víctimas de la deriva nacionalista. No obstante, es importante poner de relieve el verdadero contexto que sufren los catalanes y, por ende, el resto de españoles. Una realidad que sitúa el déficit con la administración central del Estado en 14.623 millones de euros, más del 7,5% del Producto Interior Bruto catalán. Ése y no otro es el balance real que la gestión separatista deja como legado. Ése, y no otro, el futuro de miseria y precariedad que tendrían por delante los catalanes de producirse la escisión con España.
Si el pasado miércoles les contábamos en OKDIARIO la juerga publicitada en redes sociales por parte de Puigdemont, Rahola y el resto de la élite nacionalista, ahora la ocurrencia consiste en vender camisetas a 15 euros para sacarle beneficios económicos a la Diada. Mientras las inversiones huyen de Cataluña ante este contexto delirante y la crisis política paraliza la región, los impulsores del procés se entregan al sector textil para intentar que cuadren los números… al menos, los suyos. Los promotores de esta iniciativa, Òmnium y ANC, ya recaudaron 2,7 millones de euros en forma de «donaciones y patrocinios» por apoyar a la consulta soberanista. Al tiempo que los catalanes sufren las deficiencias provocadas por una gestión pública calamitosa, los impulsores de ese viaje a ninguna parte hacen de los mítines viscerales el medio para embotar las mentes del electorado y llenarse los bolsillos.
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