Opinión

Sánchez está de los nervios

Pedro Sánchez está nervioso y se le nota. El último arrebato -que se sepa- del presidente del Gobierno se ha producido a cuenta del discurso del debate sobre el estado de la Nación. Y es que no le ha gustado el borrador escrito por el jefe de Gabinete de la Presidencia, Óscar López, al que ha relegado de este cometido por considerar que el texto estaba lleno de errores. Fuentes presenciales cuentan que Sánchez «ha entrado en cólera» de manera sonora y ha ordenado que sea otro equipo del gabinete quien se encargue del escrito.

La situación no iría más allá sino fuera porque el globo de Sánchez revela el estado de ánimo del jefe de Ejecutivo. El problema es que en la actual situación de caída libre del PSOE es bastante complicado que a través de un discurso -por muy bien articulado que esté- Pedro Sánchez pueda ganarse la confianza de la opinión pública. Eso no se consigue juntado letras, sino articulando un plan creíble contra la crisis que ofrezca resultados tangibles.

No lo tendrá fácil el presidente, que subirá a la tribuna de oradores del Congreso el próximo martes a las 12 del mediodía para pronunciar su primer discurso del debate del estado de la Nación, una sesión que hace siete años no se convocaba.  Y es que Sánchez podrá vender la luna, pero los españoles están hartos de palabras y quieren hechos.

Que Sánchez se haya puesto con Óscar López como la bicha del pantano, en circunstancias normales, no tendría mayores consecuencias, pero la bronca, dentro del actual contexto, viene a confirmar que el estado de ánimo del presidente obedece al hecho de que el socialismo hace aguas por los cuatro costados y que el barco se hunde sin remedio. Capitán Sánchez arremete contra la tripulación de malos modos. Señal de que ha perdido el rumbo y amenaza con irse a la deriva.