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Los científicos impactados: descubren en España una nueva especie animal con más de 100 millones de años

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Cantabria se ha convertido en uno de los territorios más fascinantes para la paleontología europea. En este contexto, El Soplao, gracias a su ámbar excepcional, ha revolucionado el estudio de la vida del Cretácico gracias a su excepcional ámbar. Ahora, un equipo internacional de investigadores ha identificado una nueva especie de avispa fósil, atrapada en resina fosilizada desde hace 105 millones de años. El hallazgo, publicado en la revista Palaeoentomology, añade una pieza inédita al rompecabezas evolutivo de las avispas evánidas.

El ejemplar cántabro ha sido bautizado como Cretevania orgonomecorum, y cuenta con una serie de características anatómicas que no coincide con ninguna especie descrita hasta ahora. Su hallazgo amplía el catálogo fósil del Cretácico español y permite redefinir la clasificación interna de su propio género.

Un insecto atrapado en el tiempo: el valor del ámbar de El Soplao

El Soplao es conocido desde hace años por la calidad excepcional de su ámbar. Mientras que otros fósiles suelen conservar únicamente los restos duros de los organismos, el ámbar tiene la capacidad de mantener congelados en el tiempo tejidos blandos, estructuras delicadas, pigmentos, venas alares e incluso microdetalles anatómicos imposibles de observar en otros yacimientos.

La pieza de ámbar que contenía a Cretevania orgonomecorum fue examinada con técnicas de alta precisión, como microscopía confocal y análisis 3D. Estas herramientas permitieron obtener imágenes milimétricas y observar detalles clave de la anatomía del insecto. Gracias a ello, los científicos pudieron distinguir características distintivas de sus antenas, la forma del tórax, la disposición de las patas o la compleja venación de sus alas, un rasgo fundamental para diferenciar especies dentro de este grupo.

Aunque la avispa pertenece al género Cretevania, ampliamente distribuido en yacimientos del Cretácico de China y Myanmar, es más grande y presenta una combinación de rasgos que no encaja en ninguna de las variantes descritas hasta ahora. Esta discrepancia hizo que los investigadores la declararan como una nueva especie y revisaran los límites diagnósticos de su árbol evolutivo.

La investigación que ha permitido identificar la nueva especie ha sido posible gracias a la colaboración entre instituciones nacionales e internacionales. Han participado el Instituto Geológico y Minero de España (IGME-CSIC), la Universidad de Barcelona, la Universidad de Valencia, la Academia China de las Ciencias y el Museo de Historia Natural de la Universidad de Oxford. Además, ha contado con financiación del Gobierno de Cantabria, el Ministerio de Ciencia e Innovación y la Generalitat Valenciana.