Ciencia
Abejas

Los expertos alertan: las abejas tienen un nuevo e inesperado enemigo, y muchos lo tomamos a diario en casa

  • Manuel Morera
  • Periodista y fundador del pódcast V9, el programa de F1 más escuchado de España. Universidad de Valencia y Radio 3. Anteriormente en ElDesmarque, Levante TV y Las Provincias.

Hay factores externos como el calor, que afectan negativamente a las abejas. Sin embargo, los científicos han encontrado un nuevo enemigo inesperado, que todos tenemos en casa: la leche de almendras.

Se trata de una de las bebidas vegetales más consumidas, y la asociamos a hábitos saludables, pero podría tener un mayor impacto ambiental del que pensamos. Esa es la conclusión de una revisión crítica publicada en el Journal of Cleaner Production por investigadores de la Universidad Técnica de Múnich.

Los científicos analizaron el impacto de la leche animal frente a las alternativas vegetales, y demostraron que la leche de almendras es de las que más recursos consume. Esto es muy negativo para las abejas y para los ecosistemas agrícolas.

Por qué la leche de almendras es un enemigo silencioso de las abejas, según la ciencia

Uno de los principales problemas ambientales asociados a la leche de almendras es su elevada huella hídrica. Aunque la leche vegetal tiene ventajas frente a la leche de origen animal, no todas las alternativas son iguales.

En el caso de la almendra, el cultivo necesita grandes volúmenes de agua, lo que explica que su huella hídrica sea significativamente superior a la de otras bebidas vegetales.

Esta situación se observa claramente en California, donde se concentra la mayor parte de la producción mundial de almendras.

La huella hídrica varía según la región: los condados del norte tienen un impacto mayor debido a rendimientos más bajos, mientras que en el Valle Central, principal zona productora, la disponibilidad de agua subterránea es determinante para mantener el sistema.

Desde la década de 1980, el sector ha intentado reducir este impacto mediante la introducción del microrriego, que permite aplicar el agua directamente en las raíces del almendro.

Actualmente, más del 80% de las plantaciones utilizan este sistema y, desde 2018, los agricultores se fijaron el objetivo de reducir otro 20% el consumo de agua. Aunque ha habido avances, siguen siendo demasiados recursos.

Las abejas están más estresadas por este alimento que tienes en casa

El cultivo del almendro depende en gran medida de la polinización. Cada año, los agricultores californianos utilizan millones de abejas para trabajar en sus campos.

Sin este sistema la producción de almendras sería mucho más complicada, ya que la polinización influye en la cantidad y calidad de frutas y hortalizas como el café, la sandía, la uva, las naranjas, las cerezas y las propias almendras.

Tras la floración, la mayoría de las colonias regresa a las Grandes Llanuras del Norte, lo que permite la recuperación de las abejas y la producción de miel. No obstante, los datos muestran que la mortalidad durante este proceso es elevada.

Se debe a una combinación de factores como el transporte a larga distancia, la exposición a pesticidas, las enfermedades y el estrés ambiental, un fenómeno que ya se relacionó en el pasado con episodios de colapso de colonias.

Innovación agrícola para hacer más sostenible la leche de almendras

Todavía no hay indicios de un impacto negativo sobre la biodiversidad general, pero sí se pueden reconocer riesgos asociados. Por ejemplo, el entorno agrícola intensivo puede ser hostil para las abejas.

Una de las medidas es el desarrollo de variedades de almendro autocompatibles. Es decir, capaces de producir sin depender totalmente de los polinizadores

Los ensayos muestran que estas variedades pueden ofrecer buenos rendimientos incluso sin abejas, aunque la presencia de polinizadores incrementa la producción de forma clara.