Sánchez se cisca en las víctimas de ETA

Sánchez ETA

Otegui, escrito con «u», como hicieron los jueces que lo condenaron por etarra, tiene un vídeo grabado en octubre de 2021 en el que le dice a los militantes de su formación que está dispuesto a hacer lo que sea para lograr que salgan de la cárcel los 200 presos etarras que entonces había en prisión. «Tenemos a 200 presos en la cárcel y, si para sacarlos hay que votar a favor de los Presupuestos, pues votamos. Así de alto y de claro os lo digo», aseguró el bilduetarra ante los que son como él. Por esa fecha se cumplían dos años de Gobierno de coalición entre el PSOE y Podemos, investidura que no habría salido adelante sin la abstención de Bildu. A partir de entonces, Bildu votó a favor de los únicos tres presupuestos que Pedro Sánchez ha conseguido aprobar en las siete legislaturas que lleva gobernando.

A cambio, Pedro Sánchez transfirió al País Vasco la gestión de las tres cárceles de la comunidad autónoma, a la vez que trasladaba a cárceles del País Vasco y de Navarra a la totalidad de presos que hasta entonces habían estado dispersos por España. Una vez con los presos en cárceles bajo su jurisdicción, se abrieron las puertas para que, poco a poco, todos salieran. Hace un año, en abril de 2025, la Asociación Víctimas del Terrorismo (AVT) publicó un informe sobre la situación de los presos de ETA en las prisiones españolas en el que se llegaba a la conclusión de que 87 de los 133 etarras que quedaban entonces en prisión lo hacían ya desde sus casas o entrando y saliendo cada día. Hace un mes, OKDIARIO publicó que estos beneficios penitenciarios alcanzaban ya a 112 de los 119 que continúan en la cárcel. Hoy son ya 114 y solamente quedan 5.

Cuando hizo esas declaraciones en octubre de 2021, Otegui también dijo que lo que ellos querían era que se cumplieran los dos años que le quedaban a aquella legislatura y, a continuación, Pedro Sánchez lograra revalidar otra legislatura más de cuatro años, porque ellos necesitaban esos seis años para «solucionar el tema de los presos». «Tal vez en esos seis años lo logremos», aseguró el líder de los bilduetarras. Así, el 16 de noviembre de 2023, tras perder las elecciones de julio, Sánchez sacó adelante su investidura solamente gracias a los seis votos de Bildu, que no entró en el Gobierno de coalición entre el PSOE y Sumar, pero gobierna en la sombra con ellos. Otegui se ha convertido en el vicepresidente oculto de Pedro Sánchez, consiguiendo con ello que, de los seis años que dijo que necesitaba para sacar a todos los etarras de la cárcel, le vaya a sobrar uno y consiga hacerlo en cinco.

Hoy ha salido de la cárcel la sanguinaria asesina María Soledad Iparraguirre Guenechea, alias Anboto, que es la número 114 de 119 en salir. Anboto se ha pasado toda la vida matando con sus propias manos y ordenando a otros que lo hagan por ella. Demostrados por la justicia, tiene 14 homicidios, se le investiga por otros 10 más y la lista de los muertos que no se sabe que carga a su espalda debe de ser interminable. Nació en un caserío situado en pleno monte, donde sus padres escondían etarras y servía de almacén de explosivos. Hija del etarra Santiago Iparraguirre, con 20 años huyó a Francia, con 24 se integró en el comando Araba y, más tarde, en el comando Madrid. Fue jefa de los comandos legales de ETA desde 1992 a 1998. Con menos de 25 años ya asesinaba con sus propias manos al cartero Estanislao Galíndez y ponía un coche bomba junto a las taquillas del estadio de Mendizorroza, en Vitoria (Álava).

Y, a partir de entonces, se pasó 20 años pegando tiros y poniendo bombas hasta que, en 2004, la detuvieron en Francia. De los más de 700 años a que ha sido condenada por sus crímenes, apenas ha pasado quince años en las cárceles francesas y cinco en las españolas, desde que en 2020 la extraditaran. La Audiencia Nacional la investiga porque la cree responsable de las muertes de Miguel Ángel Blanco, Gregorio Ordóñez y hasta un total de diez asesinatos más. Veinte años matando apenas pagados con veinte años en prisión. Los catorce asesinatos comprobados, diez investigados y ni se sabe cuántos cometidos, más baratos de la historia. El mes que viene, María Soledad Iparraguirre cumplirá 65 años, con lo que le quedan otros veinte más para llegar a la esperanza media de vida de las mujeres en España y los va a pasar en libertad. Sánchez se cisca en las víctimas de ETA y, para mantenerse en La Moncloa, se ha manchado las manos con la sangre de las víctimas de ETA.

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