Un primer ministro beneficiario de prostíbulos
Es muy difícil de explicar que un primer ministro europeo esté gobernando lleno de corrupción y atacando a diario la independencia judicial, el Estado de Derecho y la democracia. Es muy difícil poder comprender que ataque frontalmente el rule of law europeo y al Tribunal de Justicia de la Unión Europea queriendo forzar públicamente delante de los medios de comunicación la decisión de dicho tribunal sobre la amnistía.
Este forzamiento espurio y delictivo es inconcebible en una persona que respete los mínimos fundamentales de lo que es la democracia.
En efecto, no es que sea difícil de entender, es absolutamente inadmisible este ataque frontal a las normas supremas de cumplimiento de los valores democráticos que hacen que Europa pueda ser tal. De no entenderse así, Europa deja de existir.
Hemos advertido sucesivas veces desde la sociedad civil organizada, con más de 130 asociaciones de toda España, a todas las instituciones europeas de esta gravísima situación y lo hemos advertido fehacientemente con innumerables cartas, dictámenes e informes que no dejan duda alguna.
Nos hemos manifestado masivamente múltiples veces, hemos inundado de centenares de miles de firmas Europa con la negativa a aceptar una amnistía antidemocrática y liquidadora de la igualdad de los españoles y de la democracia.
Hemos comparecido en el Parlamento Europeo, denunciando formalmente todo ello, nos manifestamos en protesta diaria contra esa ley desde hace hoy dos años, tres meses y diez días y, repito, todos los días. ¿Hacen falta más deberes a las instituciones europeas para entender por qué un presidente de Gobierno compra abyectamente su cargo a cambio de siete votos para permitir a cambio una autoamnistía de unos golpistas y de un huido de la justicia? ¿Acaso no saben que la corrupción que rodea al presidente del Gobierno es mayúscula y su ataque al eje esencial del Estado de Derecho y la democracia es frontal, denunciado todo ello por los medios internacionales más importantes?
La situación en España no puede ser más delicada y los colegas europeos han de darse cuenta de que nadie en su sano juicio puede admitir a un impostor, guiado por beneficios y escuela de proxenetas, ya que esto es simplemente indigno.
Como indigno es un comportamiento de un presidente de Gobierno antes de ayer, en el Congreso, convirtiéndose en un vil actor mintiendo criminalmente con lo ocurrido en los trenes en , y Barcelona. Qué auténtico inmoral y qué perverso comportamiento, sin asumir ninguna culpa y tampoco reconocer la verdad de las causas del accidente. ¿Y querer legalizar a medio millón o más de ilegales por la puerta de atrás contra todo procedimiento legal regulado y sin garantías ninguna de seguridad? ¿Y sacar a un asesino a la calle con la más abyecta y oscura negociación para seguir a cambio comprando su silla?
Es imposible definir, tal y como recogen los medios, con palabras normales, a un individuo ávido de poder que, como buen beneficiario tanto tiempo del producto de los prostíbulos de su suegro proxeneta es así mismo un beneficiado de proxenetismo y lenocinio, también de los ingresos de los prostíbulos, amigo de criminales, ladrones, fugitivos y golpistas, que promueve a diario un golpe de Estado de última generación por hitos. Un dictador antidemócrata, un personaje perverso y un traidor.
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