Podemos y los secesionistas son lo mismo
El informe de la Guardia Civil no hace sino certificar las evidencias que llevamos meses ofreciéndoles: el multimillonario trotskista Jaume Roures movía los hilos del triunvirato que tenía como objetivo principal acabar con la unidad de España. Podemos es lo mismo que los secesionistas y los secesionistas son iguales que Podemos. Por eso Xavier Domènech y Oriol Junqueras tenían la orden de coordinarse con el partido de Pablo Iglesias a través de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, para asestarle un golpe de gracia a eso que denominan de un modo despectivo «el régimen del 78» y que, en honor a la verdad, nos ha dado los mejores 40 años de nuestra larga historia. De hecho, Colau otorgó 150.000 euros a una asociación de municipios independentistas (ACM) que junto con la AMI habían realizado «actos inequívocos de promoción y organización» del referéndum ilegal del pasado 1 de octubre según la propia Fiscalía.
Y es que el plan contra España lleva tiempo fraguándose. Podemos no nació para luchar por los más desfavorecidos. Eso fue mera propaganda para ganarse la voluntad de los desencantados durante el 15-M. El germen de Podemos se coció a fuego lento desde su fundación, creció y se expandió gracias al dinero de Venezuela e Irán y se hizo formación política para instaurar en Europa los principios populista que, entre otros objetivos, persiguen la desmembración de España en connivencia con los independentistas. Por eso los preparativos del golpe separatista en Cataluña arrancaron en 2016 con la ambición ilegal de asentar las «estructuras de país», tal y como certifica la Benemérita. Otra prueba más de que Podemos es la sucursal del independentismo con sede en Madrid es que el propio Iglesias ha incrementado su beligerancia contra el Rey hasta niveles intolerables para un hombre que participa en las instituciones públicas de la monarquía parlamentaria que nos da forma como nación.
El secretario general de los morados no ha dejado de lanzar diatribas para desprestigiar la imagen de Felipe VI ante la opinión pública. La última fue el pasado 24 de diciembre cuando, tras el tradicional mensaje navideño del jefe de Estado, dijo en una red social que «España no necesita reyes». Es su manera de desestabilizar España. Un ataque que tiene más importancia —e irresponsabilidad— si cabe dado el contexto de profunda división que padece Cataluña. Afortunadamente para los españoles — desafortunadamente para la ya tristemente célebre ‘vía Roures’— Podemos carece de credibilidad alguna y es ya la caricatura de un partido menguante al que los ciudadanos rechazan mucho más que apoyan.
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